MI DECISIÓN
13-12-07 Miguel Santos
Salgo a la palestra por responsabilidad, y decido hacerlo a través de este escrito, al objeto de exponer en sus justos términos mis reflexiones y decisión acerca de mi implicación en el futuro de nuestra querida Real Sociedad.
Hace tiempo, que sectores importantes de la sociedad guipuzcoana, me reclaman, en público y privado, para dar un paso al frente y encarar así, la importante crisis, por la que, a todos los niveles atraviesa el club.
Por eso, de mi interior, surgen sensaciones y pensamientos que quiero compartir con todos, los que como yo mismo, queremos lo mejor, para la Real.
Manifesté, tras las elecciones de 2005 que mi silencio, sería mi mejor ayuda para no entorpecer la labor del Consejo presidido por Miguel Fuentes. Puedo presumir de que he cumplido a rajatabla con lo prometido.
Al mismo tiempo, que no quería defraudar a quienes entonces me apoyaron con sus 21.000 acciones, deseaba de corazón, que el rumbo del Club se enderezara. Esa fue la razón para apartarme de la esfera pública blanquiazul y entiendo que mi mejor aportación.
Siendo cierto, que en algún momento me fue difícil mantener el silencio, debido al maltrato, que, a veces, despiadado e injusto sufrí de aquel Consejo de Administración, lo es más el hecho, de que al mismo tiempo atisbaba el desastroso final que finalmente se produjo: Descenso a Segunda División y fractura económica deportiva y social.
Es hora también, de hacer mi balance personal de estos dos años y medio transcurridos.
Afortunadamente para mí, el resultado no puede ser más satisfactorio: mis relaciones familiares se encuentran en su mejor estado; mis amistades han crecido en número e intensidad; mi salud es más fuerte y al mismo tiempo me he enriquecido personalmente con otras actividades, colaborando con entidades dedicadas a la investigación sanitaria y dando conferencias ante empresarios y estudiantes sobre la relación entre deporte, negocio y sociedad.
Además, en este tiempo, hemos dotado de bases sólidas al Bruesa equipo éste de Baloncesto que, como os consta, ha suscitado la ilusión en miles de guipuzcoanos siendo la envidia de muchos otros clubs de la ACB debido a su solvencia social, deportiva y económica. Esto ha provocado que hayamos recibido sustanciosas ofertas para “comprarnos” nuestro equipo de Baloncesto.
Resumen de lo expuesto hasta el momento es que vivo tranquilo y feliz.
Ahora bien: tampoco desconozco que en los últimos tiempos crecen las presiones para que presente mi candidatura a la Presidencia de la Real Sociedad. Resulta curioso observar cómo ahora me lo piden por favor incluso aquellos que hasta hace poco me criticaban con dureza inusitada.
Y son las fuerzas, a mi juicio más sensatas, de la sociedad guipuzcoana las que con más ahínco si cabe me reclaman. Quizás lo hagan preocupadas al leer y oír los planes y propuestas que otra alternativa ha hecho públicas.
Ya he dicho que mi sueño de ser Presidente de la Real lo aparqué tras la elecciones ganadas por Miguel Fuentes y también que mi vida gira ahora entorno a otros intereses. También saben quienes me conocen que la palabra miedo no está en mi vocabulario. Tampoco me asustan los retos, y puedo decir, sin falsa humildad que pienso que mi liderazgo sería en la actualidad el mejor remedio para frenar la crisis de nuestro Club.
Conozco bien, y desde dentro el mundo del fútbol desde hace décadas y presumo del mismo conocimiento en lo referente a Guipúzcoa y a los Guipuzcoanos. Por ello, tengo perfilado un plan deportivo, económico y social que haría ilusionante, a la par que viable, el futuro de nuestro Club; cuento también con la complicidad de empresas y amplios sectores sociales y tengo la certeza de saber como salir de la crisis y la seguridad del modelo que dote de estabilidad al Club en el futuro, contando con el máximo respaldo social y económico de la sociedad guipuzcoana y por supuesto de sus Instituciones que evidentemente deben de jugar un papel fundamental.
Sería en todo caso, una propuesta solvente y novedosa. Aquellos que dicen que mi proyecto sería continuista respecto del Consejo saliente ni han reparado en el mal trato recibido por parte de éste, ni por supuesto me conocen a mí.
De continuismo, nada. Nunca podría serlo porque jamás creí en el proyecto de Miguel Fuentes.
Pero al mismo tiempo, que sé lo que haría falta, tengo claro lo que no quiero.
No estoy dispuesto ha sumergirme en una campaña electoral cuando ya he manifestado públicamente que el 3 de Enero de 2008 es una fecha improcedente e inconveniente.
Tampoco deseo, entrar en una campaña de descalificaciones y debates/tómbola que fraccione aún más la ya dividida familia txuri-urdin.
No quiero participar en una subasta en la que un candidato prometa tres fichajes y su rival uno más; en la que uno anuncie promesas pirotécnicas y el otro deba inventarse otras de mayor luz y sonido para captar la atención de los accionistas.
Tampoco quiero ser cómplice de unos comicios que nos desunan y menos vivir una campaña que nos enfrente todavía más.
Lo importante por tanto, a mi juicio, no es el nombre y apellidos del Presidente, sino el modelo presentado y su viabilidad, estando claro, en mi opinión, que este debe de ser guipuzcoano al objeto de impulsar una Real Sociedad que sea líder en Guipúzcoa y a su vez se beneficie del liderazgo que en ámbitos sociales, económicos y deportivos, ostenta nuestra provincia.
Por todo ello, he decidido no presentar mi candidatura a la presidencia de la Real en tanto en cuanto ello suponga rivalizar con otros candidatos.
Mi deseo es no participar en más guerras y me niego a ser la diana de una campaña enloquecida y disgregadora.
Por ello, me reafirmo en que solo me presentaría si fuera único candidato y mi propuesta sirviera para unirnos a todos entorno a un único objetivo: sacar a la Real de su crisis actual. Ni que decir tiene, que de no darse la anterior circunstancia, pondré toda mi voluntad, colaboración y conocimientos al servicio del Presidente electo como siempre lo he hecho.
Esta es mi decisión.
No quiero ser Presidente a cualquier precio porque es momento de unirnos y no de dividirnos.
Lo digo desde mi más íntima convicción al entender que esta postura es mi mejor contribución para el futuro de la Real, que, al fin y al cabo, es lo que a todos nos importa.
No puedo finalizar sin agradecer de todo corazón, las muestras de cariño y apoyo recibidas y por supuesto pedir perdón a todos aquellos que con ésta mi decisión se sientan defraudados.
Quiero igualmente trasmitir mi convencimiento de que la próxima temporada la Real jugará en primera división; felicitar las fiestas navideñas a todo el entorno blanquiazul y desear los mayores éxitos al futuro Presidente porque éstos serán los de todos los realistas y guipuzcoanos.
¡AUPA REAL! |