febrero 2010


Voy a recorrer esta ciudad, voy a llegar hasta el mar, el mar me cura la herida. Y voy a saltar, voy a nadar hasta otro lugar, para toda la vida. Domingo 28 de febrero de 2010. Domingo por la mañana con sonidos de anoche que resuenan en mi cabeza. Me acompañan con mi camara y el viento sur en un paseo hasta el mar. Un nido vacio en un arbol y los sonidos de los pajaros en mi paseo me recuerdan que la felicidad esta en todas partes.

Tensa calma este sabado 27 de febrero esperando la temida ciclogénesis explosiva, ese fenomeno metereológico que llegaria acompañado de vientos huracanados, cambios de temperatura, lluvias y olas gigantes. Los mas valientes esperabamos en la orilla del mar. Unos volando cometas, otros disfrutando de la buena musica con unas cervezas y buenos amigos. La hora de los gigantes. Viento sur. Un buen sabado.

Hoy vuelvo atras en el tiempo, paseo por la ciudad en color sepia y me cruzo con un renault12 que trae a mi cabeza cientos de recuerdos. Me detengo, miro a mi alreedor y veo el paseo de Francia, el rio, los puentes…todo sigue igual. Todo esta en su sitio. Y es genial para mi cabeza, ya que los recuerdos permanecen vivos sin demasiado esfuerzo. Oigo voces y siento sensaciones de 25 años atras. Me gusta. Hoy la foto tiene un aire retro, olor a papel grueso y agrietado y poco color. Hoy he hecho la foto que llevaba esperandome 25 años junto al paseo de Francia.

Hoy estabamos alertados por ciclogenesis, un efecto atmosferico que hace que al juntarse vientos muy frios con otros muy calidos, se formen espectaculares tormentas. Asi que sali con mi camara para fotografiar las nubes que a mediodia de este jueves 25 de febrero cruzaban la ciudad a velocidades endiabladas empujadas por el agradable viento sur y ahi descubri a una persona que subido en un tejado parecia querer detener las nubes con sus manos. Nubes de pegatina como decian “Los delinquentes”. No las detuvo, y llego la lluvia rapidamente.

Miercoles de viento sur calido y primaveral este 24 de febrero. Salir a la noche a pasear por la parte vieja de Donosti es una gozada. Calles desiertas en silencio y la brisa de viento sur que anima a seguir paseando escuchando a la ciudad en silencio y lis clicks de mi vieja camara. Unas leves gotas de lluvia levantan el olor a polvo y nos recuerdan que la primavera tardara poco en llegar. Menos mal.

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