O lo que es lo mismo, ese afán que tenemos todas las personas, por lo menos en nuestra cultura, de recopilar “mierda” a diestro y siniestro en nuestra casa. Otro día te hablo de los Premios 40 Principales, pero hoy quería compartir esta reflexión contigo.
Lo primero de todo, perdón por la tardanza en escribir un nuevo post, últimamente mi vida personal está llena de cambios y nuevas prioridades que me absorben las 24 horas del día.
Señoras, señores…me cambio de casa, me mudo, me voy a una más grande y confortable y lo que tendría que ser un momento inolvidable en la vida de cualquiera, me está costando sudor y lágrimas ( bueno esto último es una manera de hablar, no te lo vayas a tomar en serio ). Mi primer periplo, del que quiero pasar casi de puntillas porque me parece una vergüenza, fue con los bancos hace un mes más o menos, no te vayas a pensar que yo me pago un piso a toca teja, presumo de hipoteca como el común de los mortales. Solo voy a decir que a más de un@, le enviaría unas barritas de “All Bran” para que dejasen de tener esa cara de estreñidos permanentes…está muy duro, y seguro que más de uno me entiende, el conseguir un préstamos hipotecario, que decir si encima lo quieres con unas buenas condiciones, de eso más bien, olvídate. Por cierto ir de bancos, es lo mismo que pasearse por Khan El-Khalili, quien haya estado en El Cairo me entenderá.
Una vez superada la prueba de fuego, o sea, la de encontrar dinero para comprarte tu casa, comienza mi aventura con la mudanza, y como consecuencia mi “affair” con el síndrome más arriba mencionado. Ropa que no me pongo hace 2 años ( todavía me estaba pensado si darle una segunda oportunidad ), fotos de antaño que nunca más salieron del sobre, y si alguna vez lo hicieron fue en otra mundanza, revistas, libros sin abrir que nunca leerás, objetos decorativos que sabes a ciencia cierta que no acabarán en tu nuevo nidito de amor, folletos de viajes que nunca sucedieron, miles de fotocopias de ingles, euskera, francés…y por que no he estudiado chino, si no también estarían allí.
Y yo me pregunto, ¿esto es normal? os aseguro que no he tenido piedad ni me ha temblado la mano a la hora de tirar a la basura “cosas” que solo forman parte de tu vida ese día en le que, después de echarles un vistazo, decides deshacerte de ellas.
De todas formas y por si acaso, haré una segunda ronda, seguro que algo más cae.
Todos estos cambios tienen un por qué, y es que amigos, la vida te lleva, tu solo tienes que dejarte llevar. Pero eso os lo contaré en otro momento.
Besos.Olga