Entre las escasas cosas que nos diferencian de otras especies y seres vivos, está la de que nuestra vida sufre contínuas transformaciones. Hay quien no quiere ni oir hablar de cambiar, sobre todo porque sospecha o teme que el cambio sea a peor.

Pero los cambios, en general, siempre son buenos o al menos siempre tienen una parte positiva. Haber cambiado del gobierno a la oposición no es que sea mejor, pero tiene la parte buena de haber comprendido que se cometieron errores y muchos aciertos, de estar orgulloso de todo lo bueno que se hizo. De ver la labor que se hace al otro lado de la barrera, de tener más tiempo propio (que no libre) o de poder hacer procesos de reflexión que en la vorágine del día a día son a veces imposibles. Y todo ello con el añadido de haber alcanzado, por fin, la libertad.

Desde hace dos meses no llevo ya escolta. Ya no recibo cada noche ese mensaje que me martilleaba el crebro: “Hola Enrique, ¿mañana a qué hora quedamos?” ni cada mañana este otro: “Buenos días, estamos abajo, cuando quieras”. Desde luego, ese es un cambio a mejor, se mire por donde se mire…

Cuando el responsable de “enterat.com” me propuso colaborar en esta página y hacer un blog con las andanzas vitales de un concejalillo de provincias en el Gobierno para que la gente fuese un poco más consciente de nuestro trabajo, dudé en aceptarlo, sobre todo por el tiempo que me iba a llevar, pero decidí hacerlo porque creo que la política, digan lo que digan, sigue siendo necesaria, hoy más que ayer si cabe, como así lo demuestra la crisis mundial que vivimos y causada, en gran parte, por la desidia de los gobernantes que dejaron hacer a su antojo a los mercados.

Y hablé, en primer lugar de mis bienes, de lo que ganaba, de lo que tenía…porque el descrédito y la creencia ciudadana de que todos estamos forrados es un mantra difícil de evitar: casi dos años después gano menos, sigo hipotecado para los próximos 20 años, he cambiado el coqueto Mini por un práctico KIA utilitario y soy infinitamente más feliz por la llegada de mi hija y conocer una Euskadi en PAZ. Ya véis, no todo el mundo ha ido a peor en los últimos dos años…bueno, si en lo económico, pero no en lo vital.

Y ahora he decidido que aparco el blog. O, al menos, el blog en “enterat.com” y de momento. Siempre he querido ser respetuoso con una página web de gran difusión en Donostia-San Sebastián e intentar minimizar la opinión política para no perjudicar ni identificar a esta página con ningún partido (aun recuerdo mis entradas del blog con los “banners” en campaña de Ramón Gómez a la vez, qué ratitos tan divertidos…).

El Partido Socialista está ahora en un momento de horas bajas, en el que necesita reflexión, autocrítica, pero también ilusión y propuestas. Y no me parece correcto utilizar esta plataforma para hacerlas. Cuando encuentre un poco de tiempo me haré otro blog, menos “oficial”, más gamberro y en el que pueda decir lo que pienso sin “autolimitarme”. A partir de enero me pasaré al twitter con el nombre @kikeramos y después ya iremos viendo…

Termino agradeciendo a Aitor Pariente, jefazo supremo de “enterat.com” su apoyo y libertad para escribir lo que quisiera y como quisiera, sus ánimos cuando me machacaron los futboleros (de buen rollo, eh…), su sorpresa cuando la audiencia se disparó por los que cotilleaban mi humilde patrimonio y su ayuda en la configuración del blog. Seguiré teniendo esta web en “Favoritos” y os animo a que hagáis lo mismo. Gracias también a mi mujer Ana (sí, nos llamamos Enrique y Ana, como los cocouaua…) por que cada minuto que dediqué al blog se lo quité a poder estar con ella, que sufría cuando me criticaban y se metían conmigo y me decía: “¿ por qué no lo dejas ya ? solo sirve para que te pongan a parir…”  

Y, por último, gracias a quienes habéis leído y comentado este blog. Sé que ha sido mucha gente, mucha más de la que yo pensaba, viendo las estadísticas. Ha sido un placer relacionarme con vosotros y vosotras.

Decían Celtas Cortos que “nos vemos en los bares”, pero ya que parece que Rajoy quiere volver a poner el tabaco en la hostelería, es muy probable que, mejor, nos veamos en los parques, paseando y jugando con mi hija, mientras vemos la vida pasar.

Agur bero bat.

Cuando Rubalcaba dijo en primavera del año pasado en la sede de la D.G.T. aquello de “vamos a bajar a 110″ seguro que no se refería a lo ocurrido el 20-N. Suscribo sin dudar las valoraciones, las cientos o miles de valoraciones que sesudos/as analistas ya hechos a estas horas sobre el resultado electoral hablando de “batacazo”, “descalabro”, etc, etc…y esos los más suaves, obviando la “TDT Party” y demás acólitos. El resultado ha sido malo, peor incluso que el esperado (en este mismo blog yo pronostiqué 120 diputados/as) y como ya se ha dicho, el peor cosechado por el PSOE en la democracia.

De los análisis realizados desde el ámbito político me voy a quedar con el del donostiarra Ramón Jauregui, que ha dicho que lo peor “es que no nos han creído”, refiriéndose a nuestras propuestas. En política -y en la vida tampoco, creo yo- no hay nada peor que decepcionar a quienes han confiado en tí y te han dado lo más valioso que tienen: su voto. Y esa decepción que después se torna frustración al ver además el panorama general resulta muy difícil de superar para volver a generar confianza. Supongo que eso será la travesía del desierto…tengo la suficiente edad para haber vivido la crisis posterior del batacazo de Almunia y sé que la política es una noria: todo sube y todo baja. Ya veréis, ya.

En mi opinión, ahora toca no hacernos trampas en este solitario que nos estamos marcando y se honestos con nosotros mismos. En una enfermedad, en una relación de pareja con problemas, en una amistad frustrada…no hay nada peor que disimular el daño e intentar huir hacia adelante sin abordar la realidad de la situación. Un parche ahora será sin duda una herida abierta para el futuro, que antes o después habrá que operar.

¿Y en San Sebastían?…

Ungida aun por el óleo de la inexperiencia y la falta de pecado, al menos en la gestión (o eso creen ellos) y, sobre todo, por la simpatía y focalización de la prensa, alguien nos ha querido vender la gran victoria de la coalición en estas elecciones, al igual que en las Municipales de Mayo. Sí, pero…no. Es falso, como algunos dicen, que Amaiur haya subido con respecto a Mayo. Y es falso porque todo el mundo está obviando (¿quizá interesadamente?) que Amaiur NO es Bildu, sino Bildu+Aralar. Es decir, para valorar el resultado de Amaiur hay que sumar los votos de Bildu+Aralar en mayo y, oh, sorpresa…bajan más de 200 votos. No sólo eso, sino que bajan 200 votos CON UN 10% MÁS de PARTICIPACIÓN. Es cierto que ganan en Donostia por 200 votos (enhorabuena), pero con una gran subida del PSE de casi 5.000 votos y la mitad PNV y PP. La I.A. se ampara diciendo que esas “no son sus elecciones”…pero por si acaso bien que nos llenaron las ciudades y pueblos de pancartas de plásticos ultra-contaminantes con el logo de la coalición y nos pusieron la cabeza como un bombo con su labor en Madrid. Coherencia, creo que lo llaman.

Por lo demás, recuperar, de mayo a aquí, la confianza de casi 5.000 personas es el lado bueno, la “cara A” con la que, al menos,  nos entra una pequeña alegría en casa de estos pobres vapuleados.

Ya véis…las cosas no siempre son lo que parecen. Tras unas elecciones se dice que “todos ganan” y no es cierto. Nosotros, el PSE/PSOE, hemos perdido claramente, así que pagaremos por ello y tendremos que corregir los errores cometidos para recuperar la confianza perdida. Esperando me hallo a la reflexión de los demás, ya que la autocrítica, tan demandada por algunos, escasea en otros barrios.

Corrían mediados de la década del 2.000 (¿cómo se le llama a esa década, por cierto?…con lo fácil que era decir los ‘80, los `90…) cuando arreciaban los acosos y amenazas, a veces materializadas por desgracia, a Concejales del PP y PSE por ETA y su entorno y se puso de moda que Agrupaciones Locales Socialistas de toda España (y por lo que sé, también del PP con los suyos) invitasen a Concejales/as vascos/as a lo que entonces se llamaba viajes o salidas de “descompresión”. Se trataba, básicamente, de salir un fin de semana o un par de días a algún lugar y ellos se ocupaban del alojamiento, las comidas, etc..En la mayoría de los casos nos apañaban unos menús majos o un hotel a buen precio, o, simplemente, a unas fiestas de un pueblo o ciudad.

Yo nunca hice uso de esas invitaciones (casi nadie lo hacía), excepto una vez en que la propuesta fue demasiado tentadora: el Grupo Socialista del Ayuntamiento de Valencia nos invitaba al fin de semana de Fallas. En realidad no nos pagaba nada, simplemente nos invitaba a ir al Ayuntamiento para ver la “mascletá” y la quema de la falla municipal, una de las mejores. Así que un servidor y dos Concejales más junto a otro amigo nos cogimos el Honda Civic y fuimos para allí un viernes tras la Junta de Gobierno. Al llegar, el Portavoz del Grupo Socialista de Valencia nos presentó a Rita Barberá, la Alcaldesa. Nos abrazó, nos dijo con su vozarrón “!!sois héroes!!” y siguió saludando gente con la misma efusividad, como si fuesen a prohibirlo.

En aquel momento me hizo gracia que nos dijese aquello..¡qué absurdo!..no éramos héroes y, lo que es más importante, nunca quisimos serlo.  Nunca he visto ni oído a ningún compañero, aun los que estaban en pueblos pequeños y donde ejercer de socialista o del PP era duro e incluso peligroso, denominarse héroe.

Olvidé aquella historia hasta que hace unos días coincidí en el ascensor con mis vecinos del primero. Una pareja relatívamente jóven con una hija que padece una enfermedad cerebral. Les miré y pensé  que ellos sí son héroes…unos padres que dan su esfuerzo, su cariño y toda su vida por cuidar lo mejor posible a su hija, yendo a trabajar a la vez para poder seguir manteniéndola, sabiendo que quizá nunca pueda ser autónoma. Igual que su hijo Aritz, que sabe que tendrá que ocuparse y responsabilizarse de su hermana cuando sus padres falten o sean mayores para cuidar de ella.

Y son héroes esos padres y madres que estas navidades, pese a estar en paro, llevarán una cena especial a su casa y conseguirán convencer al Olentzero o a los Reyes Magos para que pasen por sus casas y no les falte un regalo a sus hijos. Joder…ellos sí son héroes.

Igual que es mi heroína Maite, de Martutene. Una madre de familia monoparental con dos niñas adoptadas y que me enseñaba el lunes con lágrimas en los ojos cómo se había quedado sin casa ni pertenencias porque se las había llevado el agua. O los vecinos de Txomin, que se ayudaban unos a otros, como si fuesen uno a sacar el lodo, el agual, el barro, limpiar las casas o incluso ayudar a salir de sus pisos a personas mayores con la movilidad limitada. No se llevarán ninguna medalla de nadie, pero son mucho más héroes que cualquier almirante yanki cargado de chapas en su solapa tras una campaña en Afganistan.

El mundo está lleno de héroes, de heroínas que nunca pensaron serlo, nunca quisieron serlo y quizá nunca sepan que lo han sido. Son, como canta Kiko Veneno, “Superhéroes de Barrio”, sin superpoderes, sin capa, sin antifaz o traje reflectante, si acaso un chaleco para dejarse ver en la tormenta.

No soy mitómano y nunca tuve la foto de ningún deportista o cantante en mi cuarto cuando era jóven, ni de fondo de pantalla ahora.. Pero esos vecinos, esos aitas y amas son mis héroes, les admiro, les respeto y sé que cuando se les vuelva a necesitar estarán allí, con sus defectos y sus errores, pero dispuestos a darlo todo por los demás.

La época de deshielo que vivimos desde que ETA anunció la caída de su particular Telón de Acero del terror nos está trayendo novedades y verdaderas sorpresas, impensables hace simplemente hace unas pocas semanas, algunas de ellas en San Sebastián. Es más, diría que “especialmente” en San Sebastián.

Contra todo pronóstico, al Alcalde de Bildu y a su Gobierno Municipal del mismo partido les ha salido un aliado inesperado: el PP donostiarra de Ramón Gómez. Es más, diría que, “especialmente” el propio Ramón Gómez. Tras darle un fantástico balón de oxígeno al Gobierno apoyando a Bildu en una hipotética Estación de Autobuses de la que no sabemos ni cómo, ni dónde, ni cuanto dinero va a costar ni, sobre todo, cuándo podrá llegar, nos obsequia ahora en su twitter con alabanzas al Gobierno por lo bien que “ha aguantado” la ciudad las lluvias (obviaremos lo del brindis en Semana Grande, que le puede pasar a cualquiera).

Ese mismo PP, amiguitos y amiguitas, que ponía a parir al Gobierno anterior si a las 10 de la mañana no se había retirado el agua de la Rotonda de Bidebieta, por ejemplo, está ahora encantado con que a las 3 de la tarde siga inundada. O que los vecinos de Martutene sean alojados en un Polideportivo, como si esto fuese un terremoto cuando siempre se les ha alojado en Pensiones u hoteles conveniados. O que ayer a la noche siguiera la ciudad colapsada tardando 45′ en atravesarla de Amara a Altza para poder salir por el este. Y que el Alcalde se vaya a un Mitin de campaña con Garitano en lugar de estar en Martutene (aunque luego sí fue). Todo esto le parece fenomenal.

En un supuesto Gobierno de Rajoy en España al que le toque gestionar el proceso de Paz y la situación de los presos, entre otros, el PP está dispuesto a hacerle todo el trabajo a Bildu, gestiones ministeriales incluídas, con la esperanza de que ocurra lo mismo que en Irlanda: los extremos salen fortalecidos y los partidos centrales se hunden. Pero quizá olvida que siempre se ha dicho que esto no es Irlanda, para bien ni para mal.

Desde que el PNV se abstuviese a que Bildu gobernase en Donostia el 11 de junio siempre pensé que sería el socio preferente y sostén de Bildu en el Ayuntamiento. Confieso que me equivoqué. El invitado inesperado a cenar esta noche en casa de Izagirre, como Sidney Poitier en la de Spencer Tracy y Katharine Hepburn, es un chico formal y de centro derecha española.

 

 

 

Edito: me dice Ramón Gómez que ha estado en Txomin y Martutene (como yo y los demás) y le parece mal que no alojen a los vecinos damnificados en Hoteles o Pisos de acogida, en lugar del Polideportivo. Así que, como me lo ha dicho, yo lo transmito.

Ya he comentado en muchas ocasiones que San Sebastián -y Gipuzkoa aun más-  tiene una increible capacidad de autocrítica, que suele desmbocar en la paralización de muchos proyectos que, a fuer de no realizarse durante años, acaban denominándose “estratégicos”. Basta que una cosa no se haga o genere polémica para que le pongamos, acto seguido esa original etiqueta que nos indica que la hemos cagado: tenemos “proyecto estratégico” para rato y largo, además.

Como quien arrastra un estreñimiento crónico, unas migrañas repetitivas o una alergia frecuente, la Estación de Autobuses de Donostia-San Sebastián llama cíclicamente a nuestra puerta para recordarnos que sigue esperando su turno en la lista de proyectos -estratégicos, por supuesto- inacabados de la ciudad. El último episodio de este melodrama se llama ahora, pero de nuevo a la vez, Riberas de Loiola.

Resulta que allá por 2004 se analizó esta posibilidad y, tras realizar un anteproyecto y valorar muy seriamente esa opción por el anterior Gobierno y Alcalde Odón Elorza, se desestimó, básicamente por dos cuestiones: un coste elevadísimo (en torno a 50 millones de euros, y eso que eran vacas gordas, pero gordas del tipo XXL) y que no permitía la intermodalidad -palabra de moda en todos sus hogares a partir de ahora y por muchos años- con el AVE, ya que los estudios de ADIF decían que no podía tener su estación allí, por una simple cuestión de espacio.

Con esos dos condicionantes más la negociación de Odón con el Ministerio de Fomento para que el AVE llegase a San Sebastián (recordemos que antes de eso iba a hacerlo en Astigarraga, no en Donostia), se opta por redimensionar el proyecto y plantear hacerlo en Atotxa, de tal manera que se produjese la intermodalidad con el AVE, y además en un espacio más central, junto a Tabakalera, etc…el proyecto se licita, se adjudica a una UTE de empresas liderada por Transitia y Murias y si todo hubiese ido según los planes previstos, habría empezado a hacerse en Septiembre pasado y acabado en 2013 o principios de 2014.

Pero entonces llegó Bildu, nos dijo que se lo iba a pensar y llegó a un acuerdo con el PP para PARALIZAR la Estación (porque aunque ellos hablan de “cambiar” lo cierto es que, de momento la paralizan) y retomar el proyecto de Riberas, argumentando que la intermodalidad es mayor (el AVE no tendría Estación, pero sí un apeadero…¿?) y que es más grande y cómoda (ojo! que tampoco es que sea el triple, hablamos de pasar de 23 dársenas en Atotxa a 29 en Riberas…)

Y en estas estamos…en el típico debate que encanta a los medios, que llena titulares y páginas de periódico, tertulias de radio, de tv…Un debate, en mi opinión, sobredimensionado absolutamente y que no responde, en su tratamiento y atención, a las verdaderas preocupaciones ciudadanas. El empleo, la vivienda, el acceso a servicios públicos de calidad, la seguridad ciudadana, la limpieza, la educación…esos son los verdaderos problemas ciudadanos y la Estación, siendo una infraestructura necesaria, estoy convencido de que no quita el sueño a absolutamente nadie.

En una ciudad con la mejor red de bidegorris del Estado, la mejor compañía de autobuses de España, una fantástica red de casas de cultura, polideportivos, centros de atención de bienestar social, magníficos parques urbanos y un AVE a punto de llegar, es posible que la última asignatura pendiente que dejó Elorza sea la Estación de Bus. De momento, la propuesta de Bildu+PP tiene tantas incógnitas que es imposible valorarla: plantean hacerla sobre una parcela QUE NO ES MUNICIPAL, sino del Gobierno Vasco, no sabemos el sobrecoste de hacerla allí (mínimo 5 millones de euros, eso admitido por Izagirre) ni el sobreplazo que ello supondrá…no sabemos las afecciones reales al tráfico en Riberas ni si el AVE podrá parar finalmente o no, porque lo que sí es seguro es que la estación de AVE SÓLO cabe en Atotxa…

En fin, “we want to believe”…queremos creer y estamos dispuestos ha hablar de todo, con todos, y a colaborar en que San Sebastián tenga la mejor de las posibles Estaciones de Autobús. Nosotros ya purgamos nuestra pena y pagamos la penitencia de no hacerla (aunque sigo pensando que tuvo un peso ínfimo en la derrota electoral). Ahora le toca al nuevo Gobierno y al nuevo Alcalde Izagirre pringarse, negociar, explicar, aclarar dudas y convencer. Si, como dijo Perón, “Gobernar es Persuadir”, al Bildu y el PP les queda un trecho aun para persuadirnos, aunque estemos dispuestos a escuchar y colaborar en la mejor solución para San Sebastián, como siempre hemos hecho.

Permanezcan -estratégicamente, claro- atentos a sus receptores…

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