Y parece que seguimos con la seccion peluqueriá. Este corte de pelo está de moda estos últimos tiempos; la persona que lo popularizó fue la actriz que sale en la foto: Louise Brooks.

Nacida en 1906 en EEUU, comenzó su carrera como bailarina de vodeviles. En los años 20 y 30 se convirtió en una de las caras más célebres del cine mudo internacional (al no tener que hablar, los actores y actrices podían rodar en países diferentes).

En comparación con el resto de estrellas del cine mudo, Louise Brooks destacaba por poseer un estilo interpretativo mucho más natural y más próximo, más parecido al estilo de actuar del cine hablado.

Su película “Beggars of Life” en 1928 la lanzó a la fama. A partir de entonces, la encantadora Louise Brooks sería la estrella de todas las fiestas de Hollywood y presencia obligada en todas ellas. Su peinado, el que lleva en la foto, se popularizó.

Su mejor interpretación fue “La caja de Pandora”, 1928, dirigida por el director austríaco Pabst. En ella, Lulú arrastra a todos los hombres a la perdición. Se considera una de las mejores interpretaciones de la historia del cine. Hay que recordar que el cine no estaba tan censurado como ahora, especialmente en Europa. El director Pabst representó en esa película a la primera lesbiana de la historia del cine. De hecho, buena parte de las películas del cine mudo tratan temas y situaciones mucho más adultas y maduras que el cine posterior: lesbianismo, homosexualidad, incesto, asesinato, etc.

Louise Brooks fue una de las actrices que no quiso dar su paso al cine sonoro, al contrario que Greta Garbo. Ese paso fue traumático para muchas estrellas, como se ve en las películas de “Cantando bajo la lluvia” y “El crepúsculo de los dioses”.

En los años 50 y 60 fue redescubierta por los críticos de cine, para su gran sorpresa. Hoy en día se ha recuperado su ya icónico corte de pelo, aunque se olvide en ocasiones su figura.

Os dejo un vídeo sobre ella. Y, si podéis, alquilad/comprad el DVD de “La caja de Pandora”.

Brooks 2

Frida

Frida

Ésta es una entrada difícil de escribir. No porque no me guste Frida Kahlo (1907-1954), sino porque toda su obra me apasiona, con lo que no sé dónde elegir (lo que los franceses llaman “l’embarras du choix”).
Frida es compleja, simple, interesante, emocionante, personal, universal. Su obra refleja su vida, sus dolencias (provocadas por un accidente de autobús que le dejó la espina dorsal maltrecha), su tormentoso matrimonio con el artista Diego Rivera, sus ideales comunistas, sus ideales sobre la mujer, su tradición dual (europea-indígena).

La obra que os quiero mostrar hoy, Las dos Fridas, fue pintada en 1939 (hoy está en el Museo de Arte Moderno de México). En ella vemos la dualidad de Frida. Por un lado, está la Frida vestida de blanco, a la europea, con esa especie de gola que le cubre todo el cuello. Por el otro, la Frida indígena, vestida a la mejicana, con un medallón que lleva la imagen de su marido, Diego Rivera, en la mano.
Es una obra inquietante, surrealista. La Frida europea lleva unas delicadas tijeritas de plata con las que ha cortado parte de sus venas (¿tal vez mencione sus varios abortos? ¿o las infidelidades de su marido, entre otras, con su hermana Cristina?). Sin embargo, a pesar de esa doble cultura, las dos Fridas están unidas de corazón a corazón por esas inquietantes venitas que corren por su cuello y se enroscan en sus brazos. Una de ellas, que sale del corazón, parece una manita que quiere acariciarles las cara. Las dos Fridas son sólo una. Unidas por las manos y por la sangre.

En mi opinión, una de las mejores expresiones de la dual naturaleza de muchos lationamericanos.

Prometo más Frida Kahlo pronto. Mientras tanto, os recomiendo el libro de Taschen dedicado a Frida Kahlo: es muy interesante, está muy bien escrito, los dibujos son en color y, además, se encuentra en cualquier biblioteca (o en cualquier librería a muy buen precio). Aprovechad en la Feria del Libro más próxima. Es un regalo maravilloso.

La referencia completa es: Andrea Kettenman, Kahlo (Taschen, 1999).

Y no, esto no es un blog de maquillaje.

No conocía este cuadro, juro que nunca antes lo había visto, pero me entran escalofríos cada vez que lo miro. Se trata de “Goya atendido por el doctor Arrieta” y que, por sí solo, merecería la visita a la ciudad de Minneapolis, ya que es allí donde se encuentra.
Es escalofriante. Pintado en 1820 tras una dura enfermedad, Goya se retrata a sí mismo pálido, alelado, enfermísimo. Su mirada está totalmente perdida. Detrás suyo, el doctor Arrieta, que le curó.

El cuadro reinventa el estilo de los exvotos, ya que, en la parte de abajo, la inscripción revela claramente por qué lo pinto:
“Goya agradecido, á su amigo Arrieta: por el acierto y esmero con qe le salvo la vida en su aguda y / peligrosa enfermedad, padecida á fines del año 1819, a los setenta y tres años de su edad. Lo pinto en 1820″.

Es curioso que el cuadro no sea muy conocido en España. Pero en ninguno de los que se conservan en el Prado se ve a Goya tan desvalido, tan en contraste con su imagen segura de sí mismo.

Sin embargo, hay que fijarse en algo más. En las mujeres que se vislumbran al fondo, que pueden ser las Parcas. Y que el cuadro podría ser también una reinterpretación del clásico tema de la Piedad (la Virgen con Cristo muerto): una Piedad laica.
(Aquí la Piedad del Vaticano, de Miguel Ángel)

a un sitio de cocktails muy fino de Donosti. Y me voy a pedir un Bloody Mary.

¿Qué es un Bloody Mary? Simplemente una combinación de vodka y zumo de tomate, aderezado con especias.

¿Quién lo inventó? Parece ser que un barman francés y un actor americano se pelean por ser el primero. La época, alrededor de 1920-1930.

¿De dónde viene su nombre? De su color rojo sangre. El “María sangrienta” sería mejor traducido como “María la sanguinaria”.

¿Y existió alguna “María la sanguinaria? Sí, y por eso se le dedica hoy una entrada en el “Cultureta”. La reina Mary de Inglaterra reinó entre 1553-1558. Era hija de Enrique VIII (el de las siete mujeres), bajo cuyo reinado la religión inglesa se separó del catolicismo de Roma.

Mary era la hija de Enrique y su primera esposa, Catalina de Aragón, hija ésta de los Reyes Católicos. Muy devotas ambas (madre e hija) Mary fue una ferviente católica. Cuando ascendió al trono, la reforma que había emprendido su padre cayó en el olvido. Para más INRI para los protestantes ingleses, Mary se casó con un primo suyo, Felipe II (sí, el del Escorial).

En este contexto hay que entender las persecuciones que Mary ordenó contra los protestantes ingleses. Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre el número de muertos en hoguera. Se calcula que entre 300 murieron y unos 800 dejaron el país. De la propaganda que su sucesora, su hermana Elizabeth I dio a estas persecuciones, le vino el apodo de “Bloody Mary”, “María la sanguinaria”.

Y ahora, nos seguimos tomando nuestro cocktail, sabiendo ya de donde proviene. Para los que nos les guste el vodka, existe una versión sólo con zumo de tomate y especias llamada “Virgen María”. Que aproveche.

La crisis ha llegado al Culturetismo. Así que… ¿por qué no pasarnos por la biblioteca?

Hoy, Charles Dickens, el verdadero escritor de bestsellers (ya quisiera Dan Brown, ya; o incluso J. K. Rowling).

Charles Dickens

Charles Dickens

Charles Dickens nació en Inglaterra en 1812. Nada en su infancia insinuaba que se convertiría en uno de los mayores (y más ricos) escritores de su época. Su padre fue a la cárcel por deudas y él estuvo a punto de ir a una especie de reformatorio-prisión bajo las leyes de pobres. Sin embargo, encontró trabajo en una fábrica, a razón de 10 horas diarias (un chollo para la época, en la que jornadas de 14 y 16 horas eran lo más común).

De ahí pasó a escribir en periódicos, a ser periodista política y, finalmente, a la escritura. Y de ahí a la fama.

¿Por qué hay que leer hoy en día a Charles Dickens?

*porque fue el escritor mejor pagado de su época.

*porque, a su lado, los bestsellers de hoy en día son una minucia. Cuando Charles Dickens publicaba algo, lo leían la aristocracia, los ricos, los obreros, los pobres.

*porque, cuando llegaban a EEUU los barcos que transportaban los nuevos capítulos (los libros se publicaban siempre por entregas), la gente esperaba en el puerto ansiosa y se lanzaba sobre ellos (¿le recuerda esto a alguien el fenómeno “Harry Potter”?).

*porque no siempre los malos son tontos. Pero sí muy malos.

*porque es capaz de hacerte llorar.

*porque es capaz de hacerte reír.

*porque, habiéndolo vivido, describió como nadie los malos tragos y los sufrimientos de los trabajadores de las fábricas.

*porque, en ocasiones, la intriga de las novelas es tal que es capaz de tenerte hasta la una de la mañana enganchado.

Consultorio cultureta: ¿qué libro de Dickens leer?

*Si te gustan las biografías… “David Copperfield” u “Oliver Twist”. La vida de dos chiquillos desde que son pequeños hasta que crecen. Recomiendo “Oliver Twist” para el Cultureta que quiera sufrir más (y aprender cómo robar la cartera a la gente, por ejemplo).

*si te gusta la novela histórica… “Historia de dos ciudades”. París, Londres, la revolución francesa y la guillotina. Con eso lo digo todo.

*si te gusta la novela de intriga… “Nuestro amigo mutuo”. Mi favorita. Imprescindible. Eso sí, asusta la longitud (600 páginas). Pero se hacen cortas. Ahogados, testamentos extraños y escondidos, mujeres en el arroyo, malos malísimos, obreros pobres, intentos de asesinatos, juicios… lo tiene todo. Una anécdota: mientras escribía esta novela, el tren en el que iba Dickens descarriló en uno de los mayores accidentes ferroviarios del siglo XIX. Dickens, que salió indemne, ayudó a los heridos y luego volvió a su vagón a recoger el manuscrito. Nunca más quiso viajar en tren.

*si te gustan los juicios…”Casa desolada”. Dickens pasó varios años cubriendo los juicios en la Corte de Londres, y se nota. Una novela sobre una eterna disputa judiciaria que amenaza con ahogar a las familias. Y los abogados intentando alargarla lo máximo posible.

*si tengo poco tiempo y quiero leer algo en Navidades… “Cuento de Navidad”. El gran clásico de Dickens: el rácano Scrooge se enfrenta a los fantasmas de las Navidades pasadas, presentes y futuras. Ya sé que lo han echado por la tele, pero no hay nada como volver al libro.

Lo dicho, Dickens para todos los gustos. Gratis en vuestras bibliotecas.

Aquí tenéis a Helena de Troya (o, mejor dicho, Helena de Esparta), la mujer más bella del mundo. Y su vida fue un asco. Para que, en esta sociedad tan preocupada por la imagen, ahorremos y nos queramos hacer operaciones de cirugía estética. En el caso de Helena, su impresionante belleza fue la que le arruinó la vida.

Hija de Zeus y una mortal, Helena era bella desde su infancia. De hecho, con sólo siete años, impresionó tanto a dos atenienses que la raptaron. Sólo la ayuda de Cástor y Pólux, los dos semi-dioses hermanos de Helena, consiguió devolverla a su casa.

Empezamos bien. Siete añitos y ya raptada.

Cuando cumplió edad de merecer, su padre terrestre anunció que consideraría a futuros maridos para ella. La lista (incompleta) de los que se presentaron es la siguiente: Ulises, Diomedes, Antíloco, Agapenor, Anfímaco, Talpio, Meges, Anfíloco, Menesteo, Esquedio, Polixeno, Peneleo, Leito, Ayax, Ascalafo, Elefenor, Eumelo, Polipoetes, Leonteo, Podalirio, Filoctetes, Euripilo, Protesilao, Menelao, Ayax (otro), Teucro, Patroclo, Ciniras, Enaroforo e Idomeneo. Todos ellos reyes o hijos de reyes.

Ante esta situación, su padre no sabía qué hacer. Dar la mano de su hija a uno de ellos significaría enemistarse con el resto. Ante esta disyuntiva, Ulises le recomendó lo siguiente: antes de anunciar su decisión, hizo jurar a todos que la acatarían y que, en caso de que su hija tuviera problemas, todos la defenderían. Y así lo hicieron, tras lo cual Menelao, rey de Esparta, fue el afortunado ganador. Helena se casó con él y se fue a vivir a Esparta.

Tras años de doméstica felicidad (o no, eso ya no lo sabemos, a lo mejor se tiraban los trastos a la cabeza), Helena se convirtió en una bomba de destrucción masiva, es decir, en el pretexto para una guerra.

Todo comenzó, otra vez, por la belleza. Las diosas Hera, Atenea y Afrodita se disputaban el título de la diosa más bella. Como no se decidían, escogieron a un hombre, Paris, para que adjudicara ese título. Y le sobornaron: Hera le ofreció convertirse en el rey de Europa y Asia; Atenea, la sabiduría y las dotes de la guerra; Afrodita, el amor de la mujer más bella del mundo. Paris se decidió por Afrodita, y la diosa cumplió su promesa.

Al pasar por Esparta, Paris vio a Helenaque, influenciada por la diosa, se enamoró locamente de él y escapó con él a Troya. Segundo rapto. Menelao, su esposo, llamó a los antiguos pretendientes y les recordó su juramento. Iba a empezar una guerra , la de Troya, que duró diez años y no acabó hasta la victoria griega y el total aniquilamiento de la ciudad.

Pero, ¿qué pasó con Helena? Menelao había puesto como condición que él, y sólo él, la mataría. Pero cuando la tuvo delante, una vez que la ciudad fue conquistada, ella dejó caer el vestido por sus hombros (o sea, le mostró los pechos; precioso momento anuncio “Corporación dermoestética”), y él no pudo hacerlo.

Y la mujer más bella del mundo volvió con su marido a Esparta.

¿Pensáis que merece la pena detentar ese título para llevar una vida así?

(dedicado a Miren, para ver si llama a su niña Elene).

(pinchad en el cuadro para verlo más grande)

Ofelia es uno de los personajes más trágicos de Hamlet. Él pierde la cabeza (o no), pero ella se encuentra frente a su muralla de incomprensión. “¡Vete a un convento!”, le espeta él. Y la pobre Ofelia no sabe qué le ha pasado, porque antes parecía que la amaba.
Luego ella pierde la cabeza, y con razón. Hamlet mata a su padre, Polonius. Y ella se pasea con flores en la mano. Y desparece. La reina Gertrude afirma, poco después, que subió a un árbol, se cayó a un río y se ahogó. De esta forma, nunca sabemos si ella se suicidó.

Millais pintó este cuadro en 1852. El cuadro se puede ver en el museo Tate Britain (Londres, la entrada es gratis). Millais prestó gran atención a las flores que rodeaban a la bella Ofelia, ya que las pintó antes que a la modelo. Si ampliais el cuadro, podréis ver el gran detalle de éstas y su simbología. Como las amapolas que la rodean, que significan el opio y, por ende, el sueño eterno.
No sabemos si Ofelia está ya muerta en este cuadro o no, o si todavía flota apaciblemente en el río. La modelo de este cuadro, Elizabeth Siddal, pasó largas horas en una bañera calentada con lámparas para que Millais la pintara. Como anécdota, parece ser que atrapó un buen resfriado y su padre denunció a Millais.

El cuadro es magnífico y el destino de la pobre Ofelia, una muñeca en un mundo que la desprecia o que la ignora, tristísimo.

¿Es el culturetismo algo al alcance de todo el mundo? ¿Significa el ser cultureta tener que ir vestido de negro, frecuentar museos y tener cara de aburrido? Queridos lectores, la respuesta es un rotundo NO.

Este blog quiere contribuir a difundir el Culturetismo. Porque los culturetas son divertidos, dan cháchara en las cenas y son un elemento preciadísimo en cualquier partida de Trivial (porque hay veces en esta vida que hay que saber cómo se llamaba la segunda, ojo, no la primera, sino la segunda espada del Cid, o el caballo de Alejandro Magno?)

Y, porque en tiempos de crisis, lo bueno que tiene ser cultureta es que, la mayoría de las veces, es gratis.

Bueno, bonito y barato. ¿A qué estamos esperando?

P.D. Entrega de medallas culturetas a aquéllos/aquéllas que respondan correctamente a las preguntas de arriba (podéis dejar mensaje en los comentarios). Y sí, vale emplear Wikipedia.