En el libro “El cine según Hitchcock“, su autor, el director de cine francés François Truffaut, entrevista al mago del suspense. El calvo genial cuenta una anécdota:
Había una vez un guionista a quien se le ocurrían siempre las mejores ideas en plena noche y, cuando se despertaba por la mañana, no conseguía recordarlas; finalmente, se dijo: “Voy a colocar una hoja de papel y un lápiz al lado de la cama, y cuando se me ocurra una idea, la podré escribir”. El individuo se acuesta y, naturalmente, a mitad de la noche se despierta con una idea formidable; la escribe rápidamente y se vuelve a dormir tan contento. A la mañana siguiente se despierta, y al principio se olvida que ha copiado la idea. Está afeitándose y se dice: “¡Ah, bueno! Se me ha ocurrido una idea formidable esta noche pero se me ha olvidado. ¡Ah, es terrible…! Pero si no recuerdo mal, la he escrito en un papel.” Se dirige rápidamente a su dormitorio, coge el papel y lee: “Un chico se enamora de una chica.”

El 95% de las personas no seremos capaces de pasar nunca del “Un chico se enamora de una chica”. Pero seguramente no lo reconoceremos jamás. Nos aterra ser normales, no destacar, no trascender, no tener ningún talento. Hoy en día ser “del montón” es un insulto.

Desde aquí reivindico la normalidad, la humildad y el conocimiento de las propias limitaciones. Lo dejo escrito, porque se me olvida con demasiada frecuencia…