Últimamente me llama mucho la atención cómo justifican algunas personas comportamientos agresivos o maleducados, dentro de la filosofía de putear antes de que te puteen. He observado tres tipos:

-Tener el culo pelao. Hay que ver la cantidad de gente que reconoce tener el culo pelao. La próxima vez que vaya a una playa nudista tengo que fijarme en este fenómeno. Ejemplo: “Les dije que se fueran dar la brasa a su puta madre, yo es que ya tengo el culo pelao de tratar con testigos de Jehová”. En estos tiempos de metrosexualidad y depilación láser encaja perfectamente.

-El viejo pellejo. Estas personas piensan que con el paso de los años adquieres una gran sabiduría de forma espontánea. Ejemplo: “Mira tío, yo tengo 42 tacos, a mí ya no me torea ni dios”. La realidad suele ser que el que lo dice, con el paso del tiempo se ha hecho más desconfiado y más cabrón. Este tipo de frases pierden fuerza si se las dices a tu abuelo. Por razones obvias, suelen ser utilizadas por hombres. Aquí se puede enlazar perfectamente con el famoso “Yo a tu edad…” que viene a querer decir: “¡Atención: trola!”.

-Haber vivido mucho. Esta gente se cree más lista y más preparada para la vida que tú, y sus razones suelen ser: haber estado en la cárcel, haber estado enganchado a alguna droga, deber más de 9000 euros en multas de tráfico o haber sido operado a vida o muerte tras una pelea con navajas. “Yo he vivido mucho” suele querer decir: “Nadie en mi barrio esperaba que llegara a cumplir 30 años”. En este caso también está la variante de “Tú tendrás muchos estudios, pero no tienes ni puta idea de lo que es la vida” que en realidad quiere decir: “Soy un frustrado y un resentido”.

En resumen, si tienes pelos en el culo, menos de 30 años y no tienes antecedentes penales eres un pardillo.