Junio 2008
Archivo mensual
Mar 24 Jun 2008
Publicado por escéptico en la categoría
Vidas ejemplaresSin comentarios
Me gustaría decir que me divorcié de mi mujer porque no cerraba la tapa del dentífrico. En realidad la dejé porque se folló varias veces a mi mejor amigo. Haciendo honor a la verdad me dejó ella y no era mi mejor amigo, era mi único amigo. Ante esta situación no me vine abajo, sencillamente me hundí. No se puede decir que sea una persona sin recursos, lo que pasa es que tengo pocos, realmente suelo usar dos: ahogarme en un vaso de agua y hundirme.
Para entender mi compleja personalidad tendríamos que retrotraernos a mi juventud. Mi juventud estuvo marcada por las drogas, concretamente por la falta de ellas. Así pues tuve que enfrentarme a la realidad sin ninguna ayuda. Una familia ultraconservadora y la vida en una aldea sin perspectivas de futuro hicieron el resto: me hice maoísta. No fue una decisión fácil, y no encontré demasiado apoyo en mi círculo de amistades. A decir verdad mis amigos y yo no teníamos mucho en común, raramente me saludaban y solían cambiar de acera al verme. No los culpo por ello, yo hubiera hecho lo mismo.

Tres días después de hacerme maoísta tuve una gran crisis, todo en lo que había creído y por lo que había luchado durante 72 horas dejó de tener sentido para mí. Ahora mismo no recuerdo la causa exacta de esta revolución interior, pero sí creo conveniente mencionar que llegué en momentos de concentración extrema a levitar durante décimas de segundo para instantes después volver a caer al suelo. Algunos científicos, descubrí años más tarde, habían definido este fenómeno en el siglo XVIII como saltar.
Lo demás no tiene mucha historia, emigré a una gran ciudad, creé una pequeña empresa que más tarde llegaría a ser una gran multinacional, viajé por todo el mundo conociendo a los líderes de la época y tengo guardada la patente de un motor que funciona con estiércol.
Por cierto, me llamo Luis, más exactamente Luisito. ¿Esto cuándo sale?
Mar 17 Jun 2008
Publicado por escéptico en la categoría
General[4] Comentarios
Mi Little Big Horn particular es lo políticamente correcto, y dentro de esta categoría me carga especialmente esta frase: todas las opiniones son respetables. Por supuesto que no se pueden ni se deben respetar todas las opiniones. Todos los días oímos y leemos verdaderas imbecilidades, con el agravante de que muchas de esas perlas provienen de personajes públicos, en teoría profesionales en el arte de expresarse y comunicar.
De la misma manera, hoy en día está mal visto en algunos ámbitos que catalogues a los que dicen imbecilidades con frecuencia como imbéciles. Los imbéciles existen, y están entre nosotros. Diciendo esto no me creo superior a nadie, simplemente constato un hecho. A veces parece que tienes que pedir perdón o andar excusándote por decir que alguien es idiota. Curiosamente a nadie le avergüenza o incomoda decir que fulanito es un genio, o que menganito es extraordinariamente inteligente. Por lógica si hay personas por encima de la media también las habrá por debajo.
Una cosa es que nos quieran hacer creer que todos somos iguales ante la ley, y otra muy diferente es que nos quieran convencer de que todos somos iguales. Eso quedará muy bonito en un cartel de la UNESCO, pero en la práctica es una patraña. A veces incluso dudo de que alguno de los bípedos que veo en la tele sean de mi misma especie. Son personas elegantemente vestidas, en puestos de responsabilidad, que hablan de temas que desconocen con la seguridad que da la ignorancia y una desfachatez a prueba de bombas.
Con tal de no tener nada en común con esta gente, me proclamo imbécil, cosa que ellos jamás harían.
Mar 10 Jun 2008
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Música[3] Comentarios
Cruzo la puerta, me siento, enciendo el monitor, mi talón golpea acompasadamente a ritmo de Thunder Road, mis dedos comienzan a marcar un nuevo ritmo sobre el teclado. Las ideas fluyen a tal velocidad que soy incapaz de atraparlas, de convertirlas en bits. ¿Es posible que un tío que canta medio mal tocando un piano medio bien pueda emocionarte? Supongo que todos tenemos un punto débil. El mío son los músicos imperfectos, por eso cada cierto tiempo vuelvo al rock clásico, cuando las guitarras dominaban la tierra y ser un puto feo no era una sentencia de muerte en el negocio de la música.
Hay gente que se refugia en la biblia, a mí los Creedence, Springsteen, Rolling, Zeppelin, Kinks o Hendrix me aportan tranquilidad en momentos de crisis. Representan una época que ya no se volverá a repetir, me recuerdan que en algún tiempo hubo cierta justicia musical, antes de que fuera más importante quién dirigía tu videoclip, quién producía tu disco o quién era tu peluquero que un buen directo. Me reconforta pensar que tíos con unas pintas horribles y narices de un palmo se hartaran a follar después de un concierto.
El fenómeno fan siempre me ha producido urticaria, idolatrar a alguien con el que nunca has hablado me parece peligroso y me provoca un fuerte rechazo. Eso sí, me parece necesario romper una lanza a favor de aquellos que sin saber cantar, sin ser unos virtuosos de su instrumento y sin tener estilista han conseguido que miles de personas de diferentes sitios del planeta se sintieran más vivos durante unos instantes.
Lun 2 Jun 2008
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General1 Comentario
Un sábado de febrero, paseo mañanero, una carretera secundaria, en una curva, al lado del camino me encuentro con esto:
Saco la cámara y hago unas fotos. Una rosa, un paquete de Lucky, una botella de Lambrusco, unos céntimos, aros de cebolla…
Lo primero que pensé al ver la escena es que ahí había una entrada para el blog. Guardé las fotos en el ordenador, de vez en cuando las miraba, acercándome hasta ver al detalle todos los elementos, buscando alguna pista que me ayudara a entenderlo, ¿un ritual adolescente?, ¿cena de enamorados?, ¿homenaje a un amigo desaparecido?, ¿un bodegón postmoderno?
Meses después, igual de perdido que la primera vez que lo vi, me rindo. Se aceptan interpretaciones.