Octubre 2008
Archivo mensual
Dom 26 Oct 2008
Publicado por escéptico en la categoría
Libros[2] Comentarios
Leo en el libro de viajes Los sótanos del mundo, de Ander Izagirre, las palabras de un minero iraní que se gana la vida buscando ópalo en pleno desierto australiano:
“Si el ópalo fuera abundante, valdría poco dinero. Por eso, cuando bajo y no lo encuentro, también me alegro.”
¿Cómo es posible que exista una persona tan positiva? ¿Dónde hay que apuntarse para que te enseñen a tener esa mentalidad? ¿Consiguió asesinar a ese cenizo cabrón que casi todos llevamos dentro o nació limpio de energías negativas? ¿Es sincero o algún día se caga en todo cuando tras diez horas de pico no encuentra el dichoso mineral?
Realmente, no me interesa conocer las respuestas. No creo que aportaran demasiado. Lo que me sorprende es lo irrefutable de la frase. Tan sencilla y tan inteligible que causa estupor.
En estos tiempos de grandes sentencias vacías de significado, se agradece.
Dom 19 Oct 2008
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General[2] Comentarios
En los últimos tiempos suelo responder a todas las preguntas que me hacen con un “depende”. Suelen decir que con el tiempo dejas de verlo todo blanco o negro, pero creo que verlo todo gris tampoco es muy positivo. Me pierdo en los matices, dudo, y trato de analizar todos los factores que intervienen en la toma de una decisión. Después de todo eso, y teniendo que dar una respuesta para no parecer idiota, digo lo primero que se me pasa por la cabeza o suelto un “depende” para ganar tiempo.
La vida es muy complicada y tengo muy pocas cosas claras. El otro día sin ir más lejos llamaron unos Testigos de Jehová a mi puerta. Cuando les dije que no creía en Dios me preguntaron si era ateo o agnóstico. “Ni lo uno ni lo otro” -les respondí- “yo lo que soy es incrédulo“. Tratar de ser ingenioso o gracioso ha hecho mucho daño a los Testigos de Jehová a lo largo de su historia. Sólo por tener esa paciencia y no darme una bofetada cada vez que les respondo con alguna gilipollez ya se han ganado el cielo, o lo que sea que aparezca dibujado en esos folletos tan coloristas.
Con el simple hecho de verbalizar o escribir algo ya se está perdiendo mucha información, si eso lo mezclas con un estado de ánimo determinado, le añades una pizca de intereses personales y lo sazonas con un desconocimiento amplio de la mayoría de los temas de los que se hablan, obtienes que una gran parte de las opiniones, respuestas o ideas que llegan a tus oídos son básicamente fuegos de artificio. Es decir, un inicio vistoso y ensordecedor, pero a nada que sepas esperar unos segundos, esa vistosidad se convierte en humo, desapareciendo y dejando paso al silencio envuelto en un olor desagradable.
El otro día me dijeron que mis textos basculaban entre el escepticismo y la melancolía. No se me ocurrió nada ingenioso que decir, así que me quedé callado. No creo que sea una mala opción.
Jue 9 Oct 2008
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Ahora que está de moda hablar de economía me voy a poner a ello. Quiero dejar claro que soy un ignorante en la materia. Podría hacerme el chulito y decir que a mí la macroeconomía se me queda pequeña, pero una frase que empieza con un “a mí” y acaba con un “se me queda pequeña” no parece que sea para mucho fardar.
Tampoco me entran muchas ganas de informarme y documentarme sobre el tema, ya que si se supone que los que más entienden de economía global están llorando por las esquinas y dudando si tirarse de un sexto o de un séptimo piso, no parece que el conocimiento en este caso sirva para gran cosa. Así pues seguiré la filosofía del garrulo feliz: mientras sigan saliendo billetes del cajero, todo irá bien.
Cuando la mayoría de los expertos la pifian, se utiliza la gran frase con la que se cierra todo debate: “lo que pasa es que son ciclos”. No tengo claro si pretenden escurrir el bulto o si hay algo de verdad en lo de los ciclos. Se dice en economía, en historia, en política y hasta en deporte. Por un lado acojona y por otro tranquiliza. Es cierto que no hay nada que no cure una buena guerra mundial y un par de décadas de recesión, pero creo que no se atreven a decirlo de una forma tan clara. Si algún día al echar la vista hacia el cielo veo que un meteorito de proporciones gigantescas se acerca hacia mi cabeza a gran velocidad, pensaré que me ha tocado la fase chunga del ciclo.
Por otro lado, estoy hasta el gorro de oir eso de que en chino la palabra crisis también significa oportunidad. Traduciendo libremente del mandarín podríamos decir que estamos ante la mayor oportunidad de nuestras vidas. Mientras lo vas asimilando, mi receta para la crisis: lee mi blog. Es gratis, de momento.
Jue 2 Oct 2008
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Estoy en pleno apogeo vírico. Congestión nasal, tos perruna y dolor de cabeza. Los sentidos se embotan, eso unido a la automedicación hacen que viva en un puntillo continuo. En esta fase suelo caer presa de la melancolía. Recuerdo las visitas de niño al médico de cabecera, primero me preguntaba “¿qué tal la Real?”, dando por hecho que como era varón me gustaba el fútbol, luego metía ese palo áspero en mi boca y al final me recetaba Frenadol, siempre Frenadol. El sabor era asqueroso. Ese es el gran acierto de este medicamento, ya que en el inconsciente colectivo cuanto más desagradable es el sabor de un fármaco mayor es su poder de curación. No hay nada que sepa bien y cure, y el día que lo inventen dará igual porque nadie se lo creerá.

Hay personas que luchan contra la melancolía, y otros a los que nos gusta regodearnos en ella de vez en cuando. Unos falsetes de Thom Yorke, luz tenue, un sofá y una manta de Ikea. Pienso en mudarme y vivir en un país nórdico, alguno de esos en los que todos los partidos políticos son iguales, donde se conjugue de vez en cuando el verbo dimitir y no haya mierdas de perro en las aceras. Prefiero morir de aburrimiento que atropellado al esquivar una diarrea de caniche. Debe de existir un término medio, pero ahora mismo no lo veo.
El otoño llega, las castañas caen y las primeras mandarinas, las más ácidas, llegan a nuestras casas. Parece que el efecto del Frenadol va desapareciendo, así como la melancolía. Y lo único que queda es la certidumbre de que un visitador médico, hace muchos años, se lo curró de putísima madre.