No hay cosa que guste más al ser humano que mirarse al ombligo. Lo segundo que más le gusta es hacer comparaciones para salir favorecido. Esa es una de las causas de por qué en Europa triunfan los documentales de Michael Moore. Se asume que los norteamericanos nos podrían invadir si les diera la gana, pero como contrapartida por estas tierras se usa este discurso:

“Cualquier garrulo puede tener un arma y hacer una escabechina en un instituto. Si te tienen que hacer una apendectomía de urgencia tienes que rehipotecar la casa. Son gordos e incultos, porque no saben colocar España en el mapa, y sólo hablan inglés. Les pones la banderita delante y corren a quitarse la gorra de béisbol y a meter pavos rellenos al horno. No tienen siglos de historia como nosotros, han tenido que llevar monumentos piedra a piedra, en el colmo de la horterada. Son muy competitivos, individualistas y materialistas: money, money, money. Lo que hicieron a los indios americanos fue un genocidio. Al baloncesto nos ganan, pero porque hacen pasos de salida. Son racistas, las cárceles están llenas de negros e hispanos. Tenemos mucha más libertad y calidad de vida.”

Obama-USA

Hasta aquí nada nuevo, una mezcla de tópicos, medias mentiras, generalizaciones y olvido de nuestra propia historia, trufada con alguna verdad incómoda. Todos los países deben soportar algunos estereotipos. En el caso de EEUU el odio/envidia es más intenso, porque es el país más rico y el más poderoso. Lo podríamos denominar como el síndrome realmadrid.

Lo curioso es que ha llegado un tal Obama, fotogénico, muy buen orador y muy poco negro, y ha creado unas expectativas imposibles de cumplir para un simple ser humano. Ha conseguido de un día para otro que muchos vean a los EEUU como un país progresista, que deja atrás el racismo y que está peocupado por la mala imagen que tiene en el resto del mundo.

Y así seguimos, discutiendo sobre si poder fumar en un restaurante nos hace más o menos libres, sin extrañarnos de que cada vez que se juntan más de 20 vascos haya 100 ikurriñas de media y esperando la abolición de la pena de muerte en los Estados Unidos, porque un tío tan guay como Obama no puede estar a favor ¿no?