Ver a una persona leyendo tranquiliza. Si vas en el último vagón de un tren nocturno, y tienes como único acompañante a un tipo con mala pinta vas tenso, tratas de no establecer contacto visual, ni siquiera cuando grita señalándote con el dedo en un idioma incomprensible. Eso sí, en el momento en el que saca un libro de su petate, automáticamente te relajas. Quizás está leyendo el “Manifiesto de Unabomber”, pero te da igual. Está leyendo, por lo tanto es una persona civilizada.

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Con la prensa pasa algo parecido, aunque con diferencias. Si va leyendo un periódico gratuito no me genera la misma confianza que si es de pago, y si lee un periódico deportivo y es mujer sé que todavía no me he despertado. Eso sí, en cualquiera de los casos hay una persona que es particularmente irritante: “el que va leyendo tu periódico desde detrás”. Tiene una ventaja importante sobre ti, y es que está leyendo un periódico que no ha pagado, con el agravante de que lo has pagado tú. En un mundo justo eso equivaldría a robar, y si me apuras a agredir. Se establece entoces una batalla para intentar putear al gorrón, que te hace pasar hojas a toda prisa o pararte durante minutos enteros en los suplementos publicitarios.

Por naturaleza el ser humano es curioso y tiende a etiquetar, por eso siempre tratamos de ver la portada del libro que va leyendo el de al lado. Si es un libro que ya has leído te inunda un aire de superioridad: “Yo sé algo que tú no sabes”. A veces te molesta ver que alguien disfruta con un libro que es una puta mierda. De forma racional sabes que hay gente con gustos diferentes a los tuyos, pero te jode igualmente.
Lo mismo pasa con los autores que tienes atravesados. Yo ahora odio a Eduardo Punset. Es ver a alguien leyendo un libro suyo y se me revuelven las tripas. Entro en un bucle obsesivo-compulsivo en el que mi mente no deja de repetir “Punset habla de todo sin tener ni puta idea de nada Punset habla de todo sin tener ni puta idea de nada Punset habla de todo sin tener ni puta idea de nada”. Todos tenemos un punto débil.