Febrero 2009
Archivo mensual
Mie 25 Feb 2009
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General1 Comentario
Hace unos meses empecé a correr. Dos veces a la semana me enfundo en mi ropa deportiva, desafío al frío y a la noche y hago unos kilómetros. Durante un par de horas a la semana corro por mi pueblo ligero de ropa, sin móvil, sin documentación, todo lo libre que puede ser una persona que va montada en unas zapatillas de 55 euros.
Nunca he sido un deportista. Hubo temporadas antes de cumplir la mayoría de edad, en las que de vez en cuando subía al Jaizkibel o al Bianditz en una bici de paseo regalo de la Kutxa. En julio y agosto, después de comer y con todo el torrao. Eso sí que era un deporte de riesgo. Los ciclistas de verdad me pasaban e intercambiaban risillas. Yo ignoraba esas burlas, bastante tenía con evitar una muerte por infarto.
Hasta hace poco vivía de aquellas batallitas pseudodeportivas. Era como esos que dicen que lucharon contra el franquismo y lo más arriesgado que hicieron fue poner en su habitación un disco de Raimon. Ahora he decidido reanudar mi vida deportiva.
Todavía tengo cosas que pulir, sigo acelerando mi ritmo cuando me cruzo con otros corredores, estoy un pelín obsesionado con el cronómeto y echo en falta una dosis de masoquismo (disfrutar sufriendo) que he ido perdiendo con los años. Es un momento de desconexión, mis preocupaciones se centran en el dolor de las articulaciones, en no ser atropellado y en mantener una respiración más parecida a la de un humano que a la de un perro.
Dicho esto, comprenderéis que haya veces que no sé si hago footing o terapia. Así como hay gente que escribe para que le quieran, pienso que corro para quererme más. Ya lo dicen mis zapatillas marca ASICS (Anima Sana In Corpore Sano).
Mie 18 Feb 2009
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General[5] Comentarios
La campaña electoral ha venido y nadie sabe cómo ha sido. Quedan menos de 15 días para las elecciones vascas, y parece que la campaña no está teniendo demasiada repercusión. Influirá el hartazgo general y que en los tiempos que corren, con la psicocrisis, ningún partido quiere que le acusen de despilfarrar el dinero en grandes actos electorales.
Unas cositas que me han llamado la atención:
El PNV, con Ibarretxe como máximo referente. Han optado por iconizar a su candidato, positivándolo en una pose obamita. Parece que tiene los pulgares hacia arriba, o invita al optimismo o tiene los dedos hinchados de tanta Play Station. Lo que está claro es que nuestro amigo Barack ha marcado tendencia.
Por otro lado la campaña del PP no acabo de entenderla muy bien. He visto algunos de sus vídeos y no tengo claro si los han hecho en broma o en serio. Este por ejemplo podría ser una mezcla de “Vaya semanita”, “La Noria” y “Sé lo que hicísteis”. La vieja gracia de la llamada de teléfono, pero subtitulada y en vídeo, todo un despliegue tecnológico:

En Eusko Alkartasuna apuestan por la independencia, como muestra la parte superior de la siguiente imagen:
Lo que no me queda tan claro es que hayan dado con los elementos adecuados para transmitir algo positivo. Yo por lo menos asocio ese tipo de cintas amarillas con catástrofes y asesinatos, con una silueta de tiza dibujada en mitad de una carretera, con un ataque químico. Dicen en sus eslóganes Independientes para vivir mejor, Independientes para vivir en paz y yo no puedo apartar la vista de la cinta amarilla y tengo que contenerme para no llamar al 112.
En el PSE recurren a un clásico en las campañas. Primer plano, mirada directa y la sonrisa justa para parecer un buen tío sin llegar a ser la juerga padre. Se trata de inspirar confianza.
En lo de la seriedad es donde yo pondría una pega, y me parece un problema difícil de resolver. Yo a un tío que se llama Patxi es muy difícil que le vea como lehendakari. Me parece demasiado cercano, es un nombre de chiste de vascos. Cuando un andaluz cuenta un chiste de vascos, el vasco siempre se llama Patxi. En el inconsciente colectivo Patxi no es serio.
Con los apodos me pasa lo mismo. El otro día me presentaron a un tío, y me dicen “este es kiwi”. ¿Cómo voy a respetar a una persona que se deja llamar kiwi? Te acabo de conocer y ya se me han ocurrido 4 chistes malos. Pues esto parecido, Patxi para un amigo sí, para lehendakari no da el pego.
Veremos lo que pasa, un buen programa no te hace ganar unas elecciones, pero un mal nombre puede hacer que las pierdas.
Dom 8 Feb 2009
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Cine-TVSin comentarios
Damages fue una de las series revelación del año 2007. Volvían las series de abogados por la puerta grande, con un reparto encabezado por Glenn Close, con Ted Danson en su mejor actuación que yo recuerde y con secundarios de lujo como el espectacular Zeljko Ivanek. Una buena historia, algo efectista pero que funcionaba como un reloj. De repente surgió un problema: el respaldo de la audiencia.
Me juego toda mi carpeta Incoming a que la serie fue escrita para una sola temporada. Una miniserie con un principio y un final. Una película de 550 minutos donde el último capítulo cerraba la trama, con final feliz o infeliz, con hilos sueltos o sin ellos, pero se acababa. Pero claro, cuando la crítica y el público respaldan, y las grandes marcas y los anunciantes se pelean por aparecer en tu serie, a ver quién es el ejecutivo de la Fox que se atreve a decir que el chicle no se alarga.

Por fin hemos podido ver los primeros capítulos de la segunda temporada. Una mierda como un piano. Ni siquiera la inclusión de William Hurt salva la catástrofe. No hay ideas nuevas, las que hay no enganchan y se empiezan a repetir los giros de la primera temporada cambiando los personajes. Si no hay tensión ni intensidad, si lo único que te intriga es cuándo acabará el capítulo para irte a la cama, es que la serie ha muerto. Eso sí, económicamente será un producto muy rentable, la estela de una buena primera temporada hará que la mayoría aguante la segunda hasta el final.
Yo me planto y viviré de recuerdos respecto a esta serie. Esos recuerdos están guardados en el mismo cajón donde descansan otras series que pudieron ser y no fueron, junto con sus pertinentes preguntas: ¿Y si Lost hubiera durado sólo 3 ó 4 temporadas? ¿Y si los creadores de Héroes no hubieran tirado por el camino fácil nada más empezar la serie? ¿Por qué no cerrar Dexter tras las dos primeras temporadas, cuando se acaban las tramas basadas en las novelas originales? ¿Qué tipo de droga tomó Alan Ball entre A dos metros bajo tierra y True Blood? ¿Por qué no hicieron un contrato vitalicio a todo el equipo de Los Soprano?
Daños y perjuicios para el público de Damages, por favor.
Mar 3 Feb 2009
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General[10] Comentarios
Ahora resulta que la gran mayoría de los famosetes, famosillos y famosones son tímidos. Lo declaran ante la cámara sin ningún pudor. Y claro, a los tímidos de verdad, a los de pata negra, nos toca la moral. No se lo decimos a nadie, porque somos muy tímidos, pero nos indigna. Algunos de estos famosos se piensan que ser tímido equivale a ser sensible, y por ello lo proclaman a los cuatro vientos. Nos quieren timar. Timidez y sensibilidad no siempre van unidas. Sin ir más lejos yo (gran tímido) el otro día pisé una hormiga sin querer y a puntísimo estuve de no llorar.
Somos un colectivo que siempre tiene las de perder. No tenemos fuerza, y es lógico. ¿Alguien se imagina una asociación de tímidos? Nadie acudiría a la primera reunión, es la pesadilla de un tímido: un montón de gente desconocida y nadie con habilidad para romper el hielo. ¿Y quién sería el presidente? ¿El único que no tartamudeara al pedir la palabra? Un desastre.
Somos los grandes olvidados en los medios de comunicación. Es normal, conozco el caso de un tímido enfermizo que rompió la barrera del sonido al huir de una reportera de una televisión local. Sólo hay que fijarse en Gran Hermano. En diez años hemos visto desfilar a prostitutas, homosexuales, una enana, una ciega y hasta a uno de Zaragoza, pero tímidos ni uno. No estamos representados.
Tampoco iba a ser todo malo. Ser tímido en la mayoría de las ocasiones equivale a estar mucho tiempo callado. Eso es una gran ventaja. Salvo 3 ó 4 personas, los demás parecemos más inteligentes cuánto más tiempo permanecemos en silencio. También se nos tiene por grandes observadores, o por personas que saben escuchar. Nada más lejos de la realidad, es simplemente práctica. Consiste en entornar ligeramente los ojos como si estuvieras procesando miles de posibilidades o llegando a profundos razonamientos sobre lo que estás oyendo, cuando en realidad te estás preguntando si quedarán salchichas de pollo en la nevera para la cena.
Es cierto que con los años se adquieren algunas habilidades, tu cara deja de encenderse con tanta frecuencia, e incluso eres capaz de hablar a un número de personas par sin caer al suelo desmayado, pero en el fondo sabes lo que eres, y sabes que nunca dejarás de serlo.
Si me tuviera que definir en 5 palabras, una de ellas seguro que sería tímido. Eso sí, con mucho orgullo.