Ahora resulta que la gran mayoría de los famosetes, famosillos y famosones son tímidos. Lo declaran ante la cámara sin ningún pudor. Y claro, a los tímidos de verdad, a los de pata negra, nos toca la moral. No se lo decimos a nadie, porque somos muy tímidos, pero nos indigna. Algunos de estos famosos se piensan que ser tímido equivale a ser sensible, y por ello lo proclaman a los cuatro vientos. Nos quieren timar. Timidez y sensibilidad no siempre van unidas. Sin ir más lejos yo (gran tímido) el otro día pisé una hormiga sin querer y a puntísimo estuve de no llorar.

Somos un colectivo que siempre tiene las de perder. No tenemos fuerza, y es lógico. ¿Alguien se imagina una asociación de tímidos? Nadie acudiría a la primera reunión, es la pesadilla de un tímido: un montón de gente desconocida y nadie con habilidad para romper el hielo. ¿Y quién sería el presidente? ¿El único que no tartamudeara al pedir la palabra? Un desastre.

Somos los grandes olvidados en los medios de comunicación. Es normal, conozco el caso de un tímido enfermizo que rompió la barrera del sonido al huir de una reportera de una televisión local. Sólo hay que fijarse en Gran Hermano. En diez años hemos visto desfilar a prostitutas, homosexuales, una enana, una ciega y hasta a uno de Zaragoza, pero tímidos ni uno. No estamos representados.

Tampoco iba a ser todo malo. Ser tímido en la mayoría de las ocasiones equivale a estar mucho tiempo callado. Eso es una gran ventaja. Salvo 3 ó 4 personas, los demás parecemos más inteligentes cuánto más tiempo permanecemos en silencio. También se nos tiene por grandes observadores, o por personas que saben escuchar. Nada más lejos de la realidad, es simplemente práctica. Consiste en entornar ligeramente los ojos como si estuvieras procesando miles de posibilidades o llegando a profundos razonamientos sobre lo que estás oyendo, cuando en realidad te estás preguntando si quedarán salchichas de pollo en la nevera para la cena.

Es cierto que con los años se adquieren algunas habilidades, tu cara deja de encenderse con tanta frecuencia, e incluso eres capaz de hablar a un número de personas par sin caer al suelo desmayado, pero en el fondo sabes lo que eres, y sabes que nunca dejarás de serlo.

Si me tuviera que definir en 5 palabras, una de ellas seguro que sería tímido. Eso sí, con mucho orgullo.