La campaña electoral ha venido y nadie sabe cómo ha sido. Quedan menos de 15 días para las elecciones vascas, y parece que la campaña no está teniendo demasiada repercusión. Influirá el hartazgo general y que en los tiempos que corren, con la psicocrisis, ningún partido quiere que le acusen de despilfarrar el dinero en grandes actos electorales.

Unas cositas que me han llamado la atención:

El PNV, con Ibarretxe como máximo referente. Han optado por iconizar a su candidato, positivándolo en una pose obamita. Parece que tiene los pulgares hacia arriba, o invita al optimismo o tiene los dedos hinchados de tanta Play Station. Lo que está claro es que nuestro amigo Barack ha marcado tendencia.

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Por otro lado la campaña del PP no acabo de entenderla muy bien. He visto algunos de sus vídeos y no tengo claro si los han hecho en broma o en serio. Este por ejemplo podría ser una mezcla de “Vaya semanita”, “La Noria” y “Sé lo que hicísteis”. La vieja gracia de la llamada de teléfono, pero subtitulada y en vídeo, todo un despliegue tecnológico:
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En Eusko Alkartasuna apuestan por la independencia, como muestra la parte superior de la siguiente imagen:

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Lo que no me queda tan claro es que hayan dado con los elementos adecuados para transmitir algo positivo. Yo por lo menos asocio ese tipo de cintas amarillas con catástrofes y asesinatos, con una silueta de tiza dibujada en mitad de una carretera, con un ataque químico. Dicen en sus eslóganes Independientes para vivir mejor, Independientes para vivir en paz y yo no puedo apartar la vista de la cinta amarilla y tengo que contenerme para no llamar al 112.

En el PSE recurren a un clásico en las campañas. Primer plano, mirada directa y la sonrisa justa para parecer un buen tío sin llegar a ser la juerga padre. Se trata de inspirar confianza.

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En lo de la seriedad es donde yo pondría una pega, y me parece un problema difícil de resolver. Yo a un tío que se llama Patxi es muy difícil que le vea como lehendakari. Me parece demasiado cercano, es un nombre de chiste de vascos. Cuando un andaluz cuenta un chiste de vascos, el vasco siempre se llama Patxi. En el inconsciente colectivo Patxi no es serio.
Con los apodos me pasa lo mismo. El otro día me presentaron a un tío, y me dicen “este es kiwi”. ¿Cómo voy a respetar a una persona que se deja llamar kiwi? Te acabo de conocer y ya se me han ocurrido 4 chistes malos. Pues esto parecido, Patxi para un amigo sí, para lehendakari no da el pego.

Veremos lo que pasa, un buen programa no te hace ganar unas elecciones, pero un mal nombre puede hacer que las pierdas.