Abril 2009
Archivo mensual
Mie 29 Abr 2009
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General[6] Comentarios
Hoy me ha dicho mi madre que en una noticia del periódico recomendaban cerrar la puerta de casa con llave cuando estás dentro. Se ha dado el caso de unos ladrones que trataron de forzar la puerta de una vivienda cuando el dueño se encontraba en su interior.
Cumplir esa recomendación, cerrar con llave y echar el pestillo, no me supondría un gran esfuerzo ni afectaría demasiado a mi calidad de vida pero ¿dónde está el límite? ¿Cuál es la probabilidad real de que alguien intente robar en mi casa estando yo en ella?
Seguramente es más probable que la gripe porcina se convierta en un grave peligro para mi salud. Puedo evitar desde hoy mismo el trasporte público para ir al trabajo, no ir mañana a Illumbe a ver al Bruesa ni cenar en un restaurante. Podría comprar una mascarilla y ponérmela al salir de casa, y de esa manera disminuiría el riesgo de contraer esa enfermedad. Estas medidas afectarían a mi calidad de vida, pero ¿para qué quiero calidad de vida si corro el riesgo de morir tosiendo y moqueando?

Los medios de comunicación nos alarman constantemente y en nuestro interior se instala el miedo y la ansiedad se dispara: los vientos huracanados, la mochila abandonada en una esquina del vagón, el último virus informático que borra el disco duro, el violador que echa droga en tu bebida, los despidos masivos, el cáncer de piel si no usas crema solar, el meteorito que algún día acabará cayendo, el ratón dentro de las Ruffles, la falsa revisión de la caldera, los secuestradores de niños en los centros comerciales, etc.
No digo que todas las informaciones que recibimos sean exageradas o estén pensadas para provocar el pánico. Lo que ocurre es que muchas de ellas actúan sobre mecanismos primarios que nos impiden ver las cosas con un mínimo de objetividad.
¿Cuál es la responsabilidad de los medios? ¿Sabemos diferenciar las verdaderas amenazas del alarmismo? ¿Debo echar la llave mientras duermo?
Lun 27 Abr 2009
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General[4] Comentarios
Tras recibir bastantes críticas por mi anterior entrada, donde se me ha tildado por escrito y en persona de tramposo, sensacionalista, tocomochero y otras lindezas, he decidido esta vez, y sin que sirva de precedente, apostar por la sinceridad.
Este texto que estás leyendo es un petacho, es la clásica entrada para desviar la atención y solapar un último escrito que consideras flojo o donde te han dado cera. Es una falta de respeto hacia mis lectores. Es un despropósito y una pérdida de tiempo. Es un sufrimiento innecesario, una idea equivocada contada de forma errónea. Un intento de ser original cayendo en lo obvio. Una patata cocida sin sal. Una rendición, una demostración de falta de confianza en uno mismo. Una pedantería. Una tomadura de pelo. Es un escupitajo en el ojo y un meado en la boca hacia toda persona de bien. Una llamada desesperada al linchamiento.
Eso sí, si obviamos esos pequeños detalles, no me ha quedado tan mal.
Mar 21 Abr 2009
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General[7] Comentarios
Últimamente lucho cada día para no convertirme en un amargado. Ser pesimista y desconfiado por naturaleza no ayuda demasiado. El otro día un amigo me dijo: “no te fías ni de tu padre”. Yo le corregí inmediatamente, le dije que no me fiaba de ese hombre que aseguraba ser mi padre.
Lo mejor de vivir en sociedad es cuando te quedas solo. Hay personas que necesitan estar siempre acompañadas, o recibiendo continuamente estímulos, como música o imágenes. Yo cada vez necesito dosis mayores de soledad. Eso no quiere decir que no disfrute con la música, con una buena serie o con una conversación interesante.
Lo de la conversación interesante se ha complicado bastante. Un buen conversador tiene que saber escuchar, y ese es un valor a la baja. Para saber escuchar es imprescindible ser humilde y mostrar cierta empatía. Algunos interlocutores utilizan el tiempo que tú dedicas a hablar en preparar lo siguiente que van a decir, con lo que la conversación se convierte en dos monólogos, o puestos a inventar una palabra, en un duólogo. El duólogo suele derivar en un intercambio de frases en las que un individuo trata de demostrar que es más culto, inteligente y experimentado que el que tiene enfrente. Yo, que en circunstancias normales soy poco hablador, en esas ocasiones tiendo al mutismo. Muestro desinterés y evito el contacto visual, lo que hace que algunos piensen que soy un maleducado y un presuntuoso.
Tal vez exista también un problema físico. Mi cerebro es capaz de procesar muy poca información, cuando una persona lleva hablándome cinco minutos sin dejarme meter baza, mis neuronas pasan al modo de ahorro de energía, y entro en standby, del que sólo soy capaz de salir con algunas palabras clave como “madrazo”, “sexo anal” o “adiós”. Por supuesto mi despertar es diferente según la palabra, en un caso me muestro cabreado, en otro interesado y en otro aliviado, aunque no necesariamente en ese orden.
Mar 14 Abr 2009
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Arte urbanoSin comentarios

En cierta ocasión unos hogareños capturaron a un callejero. Fue torturado con una crueldad extrema: le obligaron a ver cinco películas de DVD seguidas en el salón de su casa, con unas palomitas de microondas como único alimento. Era un sábado soleado. No volvió a ser el mismo.
Lun 6 Abr 2009
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General[3] Comentarios
Seguimos con la cruzada ortográfica. En El País Semanal (06/04/2009) me encuentro con esto:

Homenajeando a José Luis Coll y a su diccionario me animo a definir el palabro:
visagra.
(De or. inc.).
f. Medicamento que permite la unión de dos piezas. Facilita la apertura, que en algunos casos suele ir seguida de entrada o penetración. Se recomienda acompañar de lubricante para su mejor funcionamiento.