Lun 15 Jun 2009
Esta pintada puede ser obra de una persona práctica, que puede enseñar la misma pared a su esposa y a su amante, o incluso a su madre. Podría ser su autora una pintora pudorosa, que no quiere comprometer a la persona querida, quizás porque ya esté emparejada o porque sabe que nunca se atreverá a confesarle su amor. También ha podido ser realizada por un indeciso, que está deshojando la margarita y espera decantarse por una persona para completar su declaración de amor en una nueva línea.

Es posible que en el trozo de pared desconchada, a la izquierda del texto hubiera escrito un “Ya No”, fruto del abandono o la infidelidad.
O tal vez la haya hecho una persona generosa, sabedor de que cada viandante que lo lea pensará en alguien especial, y le hará más llevadero ese lunes a las ocho de la mañana.


17 Junio 2009 a las 18:11
lo que está claro es que la autoria es de una fémina.
y quizá se enamoró de la pared, o de la casa entera, cosas más raras se han visto, mira Sarkozy…
17 Junio 2009 a las 18:33
Yo también diría que es una mujer… por la letra. Y yo pienso que se enamoró del vagabundo que vivía tras la puerta azul.
18 Junio 2009 a las 23:15
En cualquiera de los dos casos no parece una historia con final feliz. No tenéis corazón…
19 Junio 2009 a las 12:35
yo lo que digo es que esa pared me parece muy ‘cochambrosa’ para una declaración de este tipo. No sé yo si la quiere mucho o no..
(la pintada es de un tío fijo, las mujeres no son tan vandálicas). Debería haberla puesto en
22 Junio 2009 a las 11:26
… en una pared de marmol, o en un edificio nuevo. Lo que demuestra es que el amor se cae a cachos como esa pared.
26 Junio 2009 a las 13:41
Otra hipótesis: el nombre de la persona amada aparecía donde ahora queda el desconchón. “Pepita te quiero”, “Perico te quiero”. Por esos regates que hace el amor, el enamorado o la enamorada cambió de opinión y quiso borrar el nombre de su amado o amada a cabezazos contra la pared. Es un final más vistoso, ¿no?
26 Junio 2009 a las 15:38
Ander, es un final vistoso y con moraleja: “el amor siempre va acompañado de quebraderos de cabeza”.