Algunas frases van calando y si no estás muy atento, corres el peligro de que te acompañen toda la vida, como verdades innegables ajenas a las circunstancias.

En lo que respecta a la economía o al mercado de trabajo es doblemente preocupante. Conceptos como “trabajo fijo” o “comprar un piso” significaban una cosa en los años 60 y ahora otra muy diferente. Si pensamos en los años que tardaron nuestros padres en pagar su casa y en lo que tardamos nosotros en hacerlo hoy en día, es inevitable pensar que mucho han cambiado las cosas como para que ciertas sentencias sigan teniendo validez.

La frase “comprar un piso es tirar el dinero” no se escucha con demasiada frecuencia. A día de hoy parejas jóvenes con sueldos normales compran pisos a pagar en 30 ó 35 años, con unas cuotas mensuales que varían en función del Euribor, que es un numerito que  nadie tiene claro cómo va a evolucionar a medio plazo. Mientras tanto los pisos se devalúan cada día y la inestabilidad laboral aumenta. Todo esto, por supuesto,  es susceptible de cambio en unos años, puede ser que el mercado inmobiliario se recupere y que los que ahora me parecen suicidas sean en realidad astutos inversores. Todo es posible.

Lo que me sorprende es que personas de menos de 35 años afirmen con una gran convicción que “alquilar  es tirar el dinero”. Los  padres merecen un respeto y hay que tratar de aprender de su experiencia, pero ciertas enseñanzas hay que revisarlas de vez en cuando. Por si acaso.