Ahora que parece que la gripe no acabará con la especie humana me queda como un regusto amargo. Creo que la naturaleza ha lanzado un Macguffin y nos lo hemos tragado.

Es bien sabido que los años humanos no tienen nada que ver con los terráqueos. La última glaciación vino a durar unos 90.000 años, una persona que viviera 95 no podría decir ni siquiera un miserable “ha refrescado”.  Aún así yo preveo un desenlace rápido e inesperado, con mucho efecto especial y muchas explosiones.

Pensemos en Gaia. No es una sidrería de Astigarraga, es algo que nos podría matar a todos. El planeta Tierra tiene personalidad propia y un carácter bastante difícil, de hecho uno de sus últimos mensajes ha sido “me estáis calentando”. Cabrear a algo que gira sobre sí mismo no parece muy inteligente. Hay teorías muy serias que dicen que La Tierra está en una especie de fase de prelavado, y que cuando le dé por centrifugar ya podemos ir pensando en devolver rapidito todos los libros a la biblioteca municipal.

Los que piensan que para salvar la vida en un ascensor que cae a plomo desde un octavo basta con dar un saltito justo antes de tocar el suelo que no se preocupen, esto no va con ellos. Los demás tampoco os alarméis, el otro día vieron a Al Gore utilizando un desodorante en spray, lo cual quiere decir que no estamos tan mal o que ya es demasiado tarde.