Mie 17 feb 2010
Si el porcentaje de varones que se han medido el pito alguna vez a lo largo de su vida es alarmante, no lo es menos el número de personas que introducen su nombre y apellidos en los buscadores de internet. ¿Qué tienen en común ambos grupos? Aparte de que justifiquen su actitud con un cobarde “por curiosidad”, es muy probable que tengan un blog.
La necesidad de trascender es inherente al ser humano. Ignoro si la búsqueda de la aprobación y del cumplido está en nuestros genes, pero es indudable que da gustito. Todo eso se refleja en la necesidad de escribir un blog. Si decides hacerlo es porque piensas que tienes algo interesante que contar, algo que merece la pena transmitir y hacer público. ¿Dónde coloca eso al autor de un blog? ¿Soy un cabrón engreído?
Son muchos los mecanismos que empleamos a diario para tratar de salirnos de la mediocridad. A veces son trampas baratas (no tengo el pito pequeño, tengo el resto del cuerpo demasiado grande), pero en otras ocasiones se trata de complejas teorías que hemos ido construyendo durante años con el fin de huir de la normalidad y de todas sus connotaciones negativas. ¿Tiene algún sentido que la mayoría de nosotros piense que las personas con las que se relaciona son especiales? ¿Tus amigos son islotes en un mar de vulgaridad? ¿Qué fórmula estadística es capaz de soportar ese absurdo?
Llevo luchando contra la vanidad toda mi vida (soy el mejor luchador contra la vanidad) y todavía no he sido capaz de evitar hincharme como un globo ante el más mínimo elogio. Soy débil, vanidoso y engreído. Mi entorno se compone de personas más inteligentes, cultas y sensibles que la media. Tengo un blog porque me creo superior a los demás, que son incapaces de escribir tres palabras sin cometer algún atentado contra el lenguaje. Pero lo peor de todo, con muchísima diferencia, es que soy normal.


17 febrero 2010 a las 23:48
Qué raro oye, porque no eres amigo mío…
18 febrero 2010 a las 1:35
Los de ciencias se lo miden y los de letras le ponen nombre. Mi teoría es que si le pones un nombre como Carlomagno o Adolf Hitler, eres más vanidoso que con uno humilde, tipo Chucho o Piolín. No sé.
18 febrero 2010 a las 10:11
kid a., no estés tan seguro. Vigila tus espaldas.
alfanje, yo creo que si vas a ponerle de nombre Pichulita o Piolín, mejor no bautizarlo.
18 febrero 2010 a las 10:28
A mí, como nombre, me gusta Al Capone, que es un clásico. Creo que implica bastante vanidad.
18 febrero 2010 a las 12:06
Quieres ser mi amigo?
18 febrero 2010 a las 12:15
Para ser mi amigo hay que responder previamente a una pregunta. ¿Quién escribió el “Lazarillo de Tormes”? http://cort.as/Fyo
18 febrero 2010 a las 12:39
No amenaces con amistades, pues yo tampoco sé quién es el autor del Lazarillo de Tormes, de hecho, ¿lo sabe alguien?
18 febrero 2010 a las 15:58
Pues como haya que levantar la vanidad sobre el blog la tenemos clara porque creo que hay cincuenta millones de bitácoras de éstas. De hecho, tiene muchísimo más mérito no tener blog.
18 febrero 2010 a las 16:28
kid a., tienes razón. Al final todos amigos.
jukebox, cada uno hace lo que puede. De todas formas, es cierto que cuando no tenía blog me sentía más joven.
18 febrero 2010 a las 19:05
Yo también. De hecho, era más joven.
18 febrero 2010 a las 19:28
jukebox, no descarto que sentirme joven y serlo pueda estar relacionado.
18 marzo 2010 a las 0:34
el lazarillo lo escribió alguien que no era muy vanidoso.
18 marzo 2010 a las 7:20
laszlo, o era alguien con mucha paciencia: http://cort.as/HeG