marzo 2011
Mie 30 mar 2011
Sab 26 mar 2011
-Escribir obliga a reflexionar. Las mismas ideas que en tu cabeza parecen fenomenales al pasarlas al folio se descubren como barbaridades o banalidades.
Don Jacinto se dirige a sus alumnos con pasión, ellos oscilan entre el desinterés y la indiferencia.
-Escribid, queridos. Cada hoja que acaba en la papelera es más importante que la que sobrevive, porque es la muestra de que somos críticos, de que no nos conformamos con cualquier cosa, de que confiamos en que podemos hacerlo mejor la próxima vez.
Lleva más de 35 años tratando de inculcar el amor por la escritura a los jóvenes. Como le suele decir a Elvira, su esposa, se conformaría con que alguno de ellos acabara ganándose la vida juntando letras, aunque fuera de periodista deportivo.
-La palabra escrita es más difícil de deformar o de reinterpretar, es más resistente al engaño al que nos somete constantemente nuestra memoria. Lo que dices se lo lleva el viento, mientras que lo que escribes queda esperando pacientemente a una relectura que te haga sonreir o avergonzarte. También hace que pulamos nuestro lenguaje, que busquemos el término exacto entre esa maraña de palabras maravillosas que vamos descubriendo. Refina nuestra forma de expresarnos, alejándonos de la comodidad de las muletillas y las palabrotas.
Como cada noche, en una ceremonia absolutamente privada, Don Jacinto saca de su estuche la estilográfica que le regaló su padre al cumplir la mayoría de edad. Repasa mentalmente su arenga mañanera, la misma que da curso tras curso con ridículos resultados, y comienza a escribir con una caligrafía impecable en su diario:
“Joder con los putos críos de los cojones. Dan ganas de liarse a hostias en mitad de la clase, ya te digo.”
Sab 19 mar 2011
Las certezas. Mi capacidad de hacer daño y mi fragilidad. Lo difícil que me resulta aprender de un desconocido. El impulso de salir corriendo y la cobardía de quedarme anclado. El no estar a la altura, el tomarme demasiado en serio. Que las pocas cosas que creo tener claras se tambaleen. La ansiedad y su hermana mayor. Que los demás se den cuenta, que lo descubran. Repetir cada vez más que así son las cosas. Que provocar la risa acabe siendo lo más importante, a cualquier precio. Saber que el mundo seguirá girando sin mí exactamente a la misma velocidad.
Todo esto y muchas otras cosas que no me atrevo ni a escribir me asustan. Y cuando no lo hagan me asustaré todavía más.
Mie 16 mar 2011
Dom 13 mar 2011
Hay pintadas que tienen vida propia, el autor de Te quiero la ha editado para convertirla en un Os quiero que hace volar la imaginación. El colchón que hay debajo es la sábana santa del hombre de la calle y la radiografía de nuestros gozos y sombras. Representa el amor de verdad, el que se ve y se huele. Si los colchones hablaran nos dirían que en algunos dormitorios se susurran a oscuras frases como “¿te has corrido o te has meado?”, tienen lugar poluciones nocturnas provocadas por Dora la Exploradora o eyaculaciones femeninas que arrasan todo a su paso.
Morir, dormir, tal vez follar. Nuestras miserias y nuestras grandezas aireadas en una acera, bajo un corazón abierto de par en par. Demasiado bello para ser casual.
Dom 6 mar 2011
Me llega un mensaje privado a través de twitter. Un desconocido me dice que mi blog le gusta mucho y que estaría encantado de que le diera algunos consejos sobre cómo escribir uno, ya que está pensando en abrir un blog. Me deja una dirección de correo electrónico para que le responda. Le devuelvo el mensaje agradeciéndole el cumplido y dejando claro que no me considero capacitado para dar consejos a nadie. Me responde al momento, aclarando que me considera un genio y que sería increíble para él recibir aunque sólo fuera un consejo. Ante tanto halago e insistencia, soy incapaz de negarme a su petición por segunda vez y le escribo este correo:
Querido XXXXXXX.
Abrir un blog es como abrir una mercería, lo más probable es que al poco tiempo lo cierres sin que hayan entrado nadie más que tus amigos y familiares.
Dicho esto, te voy a dar un único consejo: nunca te inventes un admirador como pretexto para colar una frase supuestamente ingeniosa en una entrada. Es una falta de respeto al lector.
Siempre tuyo, Escéptico Confuso.
Jue 3 mar 2011
-Nunca vayas a una orgía con diarrea.
La voz de Alberto suena tranquila. Pasados los nervios iniciales ha tomado confianza y responde a mis preguntas con la seguridad y el aplomo que da tener más pasado que futuro.
-Me casé con Julia para meterla en caliente con regularidad y no alimentarme a base de sopas de sobre.
Cada arruga de su rostro representa una decepción, como un lienzo inacabado donde el último brochazo, el más terrible, está a punto de realizarse.
-No he sido más que un pardillo que toda la vida ha fantaseado con ser un hijo de la gran puta.
Sus palabras son pronunciadas con cierto desdén, como si el dolor hubiera creado una coraza que lo protegiera del resto de los mortales. Sin permitirse amar por temor al rechazo, sabedor de que no sería capaz de encajar otro golpe sin besar la lona. Una lona de la que ya no se podrá levantar.
-Ya no sé qué más decirte. De todas formas, gracias por el cartón de vino.
Alberto calla, ya no sostiene la mirada. Se siente vacío. Ha abierto su alma y la negrura que ha vislumbrado en su interior le ha desconcertado. Levanta la vista y me mira abriendo mucho los ojos. Una mirada de animal asustado y por lo tanto muy peligroso. Vivir en la calle le ha vuelto arisco y desconfiado, esas son las reglas para sobrevivir en territorio hostil.
-Mucho apuntas tú en la libretita esa para cosa buena. Déjame un poco tranquilo que quiero beberme el vino y pensar en mis cosas.
Ha dejado hace tiempo de verme como un periodista, ahora sólo me ve como un espejo donde ve reflejado el fracaso en el que se ha convertido su vida. Busca culpables y no encuentra más que uno. Sabe que está pagando sus propios errores, es duro compartir piel con tu peor enemigo. No debe de ser fácil verse convertido en la escoria de la sociedad, en el detritus infecto de una gran ciudad.
-Me estás tocando ya los cojones con las preguntas y con la libretita. Circula no te vayas a llevar un disgusto.
Me levanto y me alejo para no molestarle más. No estamos capacitados para juzgar a Alberto, nadie más que él conoce el infierno en el que se ha convertido sus existencia. Donde algunos ven un monstruo yo veo un hombre que sufre. Un hombre equivocado que huele a mierda, pero un hombre al fin y al cabo. Para dar a conocer historias como la de Alberto estudié periodismo, para dar voz a los que no la tienen y para contar sin adornos ni literatura barata lo que pasa en la calle. Sé que me costará dormir en los próximos días y que esto que hago es peligroso, pero también sé que en los momentos más duros pensaré en que las personas como él merecen que alguien se la juegue por ellos. Con dos cojones.




