General


Cuando Tamara y Gumersindo -residentes en el barrio de Gros- tuvieron un hijo, les pareció consecuente ponerle a la criatura el nombre de Tamarindo. Lo primero que hicieron fue matricularle en el Colegio Musulmán, único centro educativo de la ciudad que no tenía tamborrada propia. Tamara perdió a su padre siendo niña en el transcurso de la fiesta grande de San Sebastián, víctima de un traicionero coma etílico que se lo llevó por delante. Para mayor horror, al desplomarse fue pisoteado por toda la Compañía Gaztelubide cual manada de cabestros a neozelandés ebrio en la calle Estafeta.

En el colegio las cosas se empezaron a torcer muy pronto. Los vecinos del barrio denunciaron al centro por apología del terrorismo, ya que varios alumnos se tiraron a lo bomba en la piscina del  polideportivo. El director fue acusado de acostarse con la profesora de Ingurune, él se defendió demostrando que llevaban 25 años casados, lo que le supuso al insensato acabar imputado por un delito de colecho. Esto hundió definitivamente la escuela y conviertió a Tamarindo en un prepúber taciturno y atormentado.

Ante la catástrofe pedagógica que se les avecinaba, los padres deciden educar a Tamarindo ellos mismos, conviertiéndose en proscritos del Ministerio de Educación y Ciencia y de la Unesco. Nombran a su hijo delegado de clase y encargado de borrar el encerado, con la intención de que aumente la confianza en sí mismo y se gane el respeto de sus compañeros, que no son otros que el peluche Pingüinín y una botella de Insalus con don agujeros a modo de ojos. Las primeras notas son desastrosas, llegando al extremo de que el padre del pequeño se niega a firmar las calificaciones que él mismo había puesto a su hijo. La madre, presa de un ataque de nervios, aporrea la puerta de su propia casa exigiendo hablar con el director y con la señora de la limpieza. Tamarindo, acosado por sus compañeros gracias a los continuos tratos de favor que recibe por gran parte del profesorado, huye despavorido de aquel internado que en el pasado confundió con su hogar.

Tamarindo deambula por las aceras de la ciudad que le vio crecer. La lluvia persiste, y su ánimo languidece al escuchar unos redobles en la lejanía. La tamborrada se acerca, el destino ha querido que la zozobra y la fiesta se unan, piensa en su abuelo y da un paso al frente, luego otro y otro más. Está en mitad de la carretera cortada al tráfico, mirando de frente a los primeros tamborreros que ya se encuentran a escasos  metros. Levanta las manos como rebelde en Tiananmen y espera a que la funesta tradición le aplaste y le devuelva con sus antepasados.

Un municipal se acerca a grandes zancadas, una vieja ahoga un grito, un pequeño tamarindo esparce su pulpa en la calle Miracruz.

7:00  Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis entran en el salón de tu casa, sus caballos destrozan con sus pezuñas tu aspirador Roomba y lo que prometía ser un día tranquilo se convierte en un lunes ramplón. Leche desnatada con galletas y al curro.

8:26 Descubres que tu amante te engaña con tu mujer. Te cuesta no menos de media hora entender quién es el cornudo de la relación. La culpa se entremezcla con la ira y el morbo, produciendo una extraña sensación que se podría confundir con la gripe.

12:05 Caes en la cuenta de que en los libros siempre habla una sola persona a la vez. La literatura como una mala copia de la vida, vendiéndonos un mundo civilizado en el que nadie pisa las palabras del otro, donde todo se entiende, sin guirigays. Te sientes apenado. Montadito de lomo con pimiento verde y cañita. Como nuevo.

15:00 Nuevo propósito para el año que empieza: después de cada eyaculación proclamar “siempre se van los mejores”. Hay que cuidar la autoestima.

19:13 Fuiste autodidacta en todo salvo en el amor, donde siempre te dejaste guiar por profesionales. Reflexionas sobre los pros y contras de esto. En una hoja apuntas las ventajas, en otra los inconvenientes, en otra las conclusiones. Lo pasas a limpio en cuaderno milmetrado y lo rompes.

21:12 Era gripe.

23:15 Tu mujer no ha regresado a casa.

23:20 Tu mujer sigue sin regresar. Todavía no estás preocupado.

23:21 Estás muy preocupado porque tu mujer no ha llegado a casa todavía.

23:22 Tu mujer acaba de llegar a casa. No estás nada preocupado.

23:30 Cena frugal, conversación trivial, cacaolat helado.

23:59 Un pis y a la cama.

Página siguiente »