Tres. Dos. Uno. Ya.

Entramos, vamos entrando, vamos traspasando capas.

Lo primero que encontrarás serán las opiniones sin demasiado peso, un día pensaste sobre el tema y ahí aguantan. Por la misma zona andarán opiniones que han llegado allí y no se sabe cómo, quizás porque las has escuchado desde pequeño en casa o simplemente porque fue lo primero que oíste sobre el tema. Pasa de largo. Haz lo mismo con las opiniones que te has limitado a copiar de gente a la que admiras y que no te has parado a comprobar. No nos interesan, vamos a por algo más gordo. Te cruzarás con las opiniones basadas en tus experiencias, estas son peligrosas pero no son las que buscamos, cuidado con ellas porque son muy falsas y pueden engañarte, se basan en algo tan poco fiable como la memoria. Durante todo el camino revolotearán aves de todo tipo, desde carroñeras hasta bellos ruiseñores. Son los sentimientos que se entremezclan con las opiniones, a veces se posan en ellas y las embellecen, otras veces picotean sin más, y en ocasiones las atacan y se adueñan de ellas, despojándolas de toda objetividad. Al final del sendero te toparás con las opiniones sobre las que has meditado profundamente. Te has informado, has contrastado los diferentes puntos de vista y basándote en eso has formado una opinión. Son de las peores, porque has invertido tanto tiempo en pulirlas que nunca admitirás que estás equivocado. Andarás tan cerca de tu objetivo principal -de hecho creerás vislumbrarlo- que no deberás distraerte con estas últimas opiniones.

Atravesarás un río repleto de pirañas, saltarás una alambrada y sortearás un campo de minas. Allí encontrarás un laberinto. Utilizarás toda tu concentración para salir de él sin volverte loco, no será nada fácil. En la salida del laberinto encontrarás un cofre, aquí estarán las opiniones más peligrosas, las que se basan en tu identidad. Son de muchos tipos, pero las más comunes se relacionan con tu sexo, tu raza y tu nacionalidad. Son inmunes al pensamiento crítico porque cuestionarlas supondría dejar de ser tú mismo en cierto modo. El cofre puede ser enorme o muy pequeño. El tamaño es lo de menos, deberás actuar exactamente igual: colocarás la dinamita, prenderás la mecha y echarás a correr. Correrás todo lo deprisa que puedas sin echar la vista atrás, pero te asegurarás de que la explosión se produce. Harás todo el camino de vuelta lo más rápido que te sea posible.

Salimos, vamos saliendo, vamos traspasando capas.

Uno. Dos. Tres. Ya.

Y así todos los días.

Interior. Noche. Dormitorio de los Príncipes de Asturias. Apagan la luz y se meten en la cama.

Letizia: ¿Ya has hablado con tu padre?

Felipe: ¿Con mi padre?, ¿de qué?

L: Flipe, no te hagas el borbón, sabes perfectamente de qué te estoy hablando.

F: Leti, ahora no es buen momento para que tenga esa charla, el país necesita estabilidad.

L: ¿Estabilidad? Tu padre tiene 73 años, ¡por favor!

F: ¡Mi padre es el Rey de España tenga la edad que tenga! Últimamente ha tenido unos achaques pero de cabeza va fenomenal.

L: ¡De cabeza va fenomenal Fernando Llorente! ¡Tu padre es un viejo! ¿Es por mí, verdad? Nunca me ha tragado, y ahora se aferra al trono porque sabe que…

F: ¡Leti, por Dios bendito! Baja el tono que vas a despertar a los niños.

L: Los niños están a 150 metros de distancia, hay 4 salones, 3 suites y 5 baños de por medio.

F: Leti, las paredes oyen, y el servicio ya no es el que era.

L: Mira, Flipe, tu padre lo que tiene que hacer es jubilarse y aprovechar todo ese tiempo libre para disfrutar de las cosas que no ha podido hacer nunca por su trabajo, como esquiar, salir con el velero o ir de caza.

F: ¿Crees que no lo sé?, ¿cómo te crees que me siento? En su día me aseguró que no estaría en el trono más tiempo del estrictamente necesario, pero para él nunca es buen momento.

L: Flipe, querido, somos el hazmerreír de twitter y de la Sexta. Tu padre el día que no tiene un ojo dislocado tiene un tobillo a la virulé.

F: Querrás decir un ojo a la virulé y un tobillo dislocado.

L: ¡Ya sabes a lo que me refiero! Me hierve la sangre cuando me corriges.

F: Igual es que sin el teleprompter estás perdida…

L: ¡Vaya!, ya salió el tema, ¿pues sabes lo que te digo?

F: Si no me lo dices no lo puedo saber…

L: Que yo no dejé de presentar un telediario de máxima audiencia para ser una princesa toda la vida, esperando a que el calzonazos de mi marido se digne a reclamar sus derechos.

F: Me parece que estás sacando las cosas de quicio, y además es muy tarde.

L: ¡Claro que es muy tarde! ¡73 añitos tiene la criatura! ¿Crees que la gente es tonta, que se tragan que lo del ojo fue un accidente?

F: ¡Leti, te ruego que bajes el tono! No me parece el lugar adecuado para hablar de esto.

L: Flipe, voy a ser muy sincera. Tú no ves las cosas claras, admiras mucho a tu padre y eso nubla tu raciocinio. La situación es muy grave, tu padre reina pero no rige, y por lo tanto la institución está en peligro.

F: Me parece que estás exagerando, ha tenido un pequeño bajón físico que unido a algunas malas noticias…

L: ¿Tú te crees que tu padre hace 20 años hubiera consentido lo que ha pasado con Iñaki? ¿que un urdangarín cualquiera de la calle, un tío que se ha pasado media vida botando un balón enano pusiera en entredicho a la monarquía? Estás ciego, joder, ciego de atar…

F: Loco de atar.

L: ¿Perdona?

F: Que se dice loco de atar, no ciego de atar.

L: ¡Tú eres tonto de solemnidad!

F: Eso está bien dicho.

L: ¡Se nos cae el cocido, Flipe! ¡Tienes que tomar las riendas! Nos podemos quedar sin nada, lo de Marichalar se pudo capear más o menos, pero esto es algo gordo. Aquí se hace lo que dicen los alemanes, ¿tienen los alemanes monarquía?, ¿eh?, ¿la tienen?

F: No.

L: Pues eso, cualquier día nos cierran el grifo y a la puta calle. Ya no eres un chaval, Flipe, tienes una edad muy mala para encontrar trabajo. ¿Qué sabes hacer, pilotar una fragata? No le veo a eso mucha salida.

F: Leti, algún día tendremos que hablar de esa manía tuya de llamarme Flipe.

L: Pues bien que te gustaba cuando éramos novios.

F: No, lo que me gustaba cuando éramos novios era que me la chuparas.

L: Mira, Flipe, estoy muy cansada y mañana hay que levantarse temprano.

F: Buenas noches, Leti.

L: Buenas noches, Flipe.

Luis Rojas Marcos: Cuando me llamaron para el anuncio, lo primero que pensé es que ya me podrían haber llamado los del Banco de Santander, que seguro que pagaban más, jajaja, ¿que no? ¿que no?

Estrella Morente: Óle.

LRM: Me dijeron que tenía que salir hablando con una folclórica, cantaora o algo así. Entonces me vino una idea a la cabeza.

EM: ¡Arsa!

LRM: Pensé que el anuncio tendría menos posibilidades de éxito que operar a Nacho Vigalondo a corazón abierto en el hospital Monte Sinaí, ¿lo pillas? ¿lo pillas? Sinaí, judíos, Vigalondo. Sí hombre, es muy bueno.

EM: Tocotó, tocotó.

LRM: El ayudante de sonido me ha comentado mientras me ponía el micro que es de Sabadell. Yo le he dicho que en Sabadell sólo hay dos cosas, vacas y maricones, !y que a él no le veía los cuernos! Jajaja, ¿lo pillas? ¿lo pillas?, ¡como no es vaca tiene que ser maricón! jajaja, es de partirse el ojete. Bueno, no es mío, es de una película pero hace gracia igual.

EM: ¡Tiriti traun traun traun traun!

LRM: De todas formas, para anécdota graciosa la que me pasó el otro día en la consulta. Me viene un tío, que está completamente mochales, 20 años en la unidad de psiquiatría tomando 30 pastillas diarias. Total, me dice que todas las noches sueña que va en bici y se le van deshinchando las ruedas hasta que se quedan sin aire y se cae al suelo. Y entonces me pregunta el tipo que cuál es el diagnóstico. Ahora viene lo bueno. Digo que me pregunta que cuál es el diagnóstico, ¿me sigues?

EM: Ozú.

LRM: Depresión, le respondo todo serio. El tío me mira extrañado. ¿Depresión?, me pregunta, y le respondo que sí, que es un problema de presión de las ruedas de la bici, ¿lo pillas?, depresión y de presión, jajaja, ¡se quedó planchado el tipo!

Regidor: ¡A ver! Tres, dos, uno… ¡Grabando!

LRM: Cuando me preguntan sobre el futuro me gusta mirar hacia atrás, y no tengo más remedio que pensar que el futuro va a ser mejor que el presente.

EM: Muy bien, muy bien,  ¿ verdad?, con muchos avances pero nos faltan, nos faltan muchas otras cosas, ¿verdad maestro?…

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