Parece mentira que en un contexto donde existen tantas dificultades para los jóvenes (no tan jóvenes, maduros y ancianos) a la hora de adquirir una vivienda, existan programas como el de Bizigune que se caracterizan por una falta total de transparencia.

En primer lugar, me gustaría decir que no tengo constancia de que el nepotismo sea la filosofía que rige este programa. No obstante, desde lo que yo conozco, si en algún ámbito relacionado con la política actual de vivienda (si es que se la puede denominar así) dicha filosofía puede campar a sus anchas es en este programa.

En segundo lugar, me gustaría añadir que hace un año y medio a mi pareja y a mí  nos adjudicaron una vivienda que finalmente decidimos rechazar. Esta experiencia me sirvió para conocer información adicional que, aunque no aclara en nada el panorama, sí confirma que, como solicitante, no existe ninguna garantía de que las adjudicaciones se estén realizando conforme a la necesidad o la justicia social, ni siquiera conforme a la legalidad.

¿Por qué Bizigune no es transparente? ¿Por qué puede ser pasto para el enchufismo, las irregularidades y el mamoneo? He aquí algunas de las razones.

Uno de los parámetros que rigen la adjudicación de una vivienda es el siguiente: “Correlación entre ingresos de la unidad convivencial y renta tasada de la vivienda”.  Lo interesante del asunto es que los datos de los ingresos de los que disponen suelen estar más que obsoletos (por ejemplo, en mi caso tienen los datos referentes al 2003). Por otra parte, ¿este parámetro indica que el que más dinero ingresa más probabilidad tiene de que se le adjudique una vivienda (dados los elevados precios del alquiler)? Si alguien conoce la respuesta le animo a responder. Otro misterio: ¿se tiene en cuenta el número de personas de la unidad convivencial? En teoría sí se tiene en consideración el número de personas de dicha unidad, pero teniendo en cuenta mi propio caso, me entran serias dudas: según sus datos afortunadamente desfasados éramos 2 personas las que conformábamos la unidad convivencial y ambos comíamos de una beca de poco más de 900 euros al mes; en esta presunta situación nos adjudicaron una vivienda por 333 euros mensuales.

Como el funcionamiento de este Programa era tan poco claro, tan opaco, tan difícil de descifrar, cuando nos adjudicaron a mi pareja y a mí la vivienda, aproveché para bombardear a preguntas a la trabajadora de Bizigune a ver si conseguíamos ver luz al final del túnel. En teoría, al estar inscritos como pareja teníamos más probabilidades de que se nos adjudicara una vivienda; el caso es que no nos supo decir de qué forma se hacía esta ventaja efectiva. Lo que sí quedaba claro al sentido común es que a las parejas inscritas por separado se les aplican unos alquileres muy inferiores ya que se parte de un único salario y no de dos.

Por otra parte, no existen listas. Yo entiendo que las adjudicaciones son complicadas y que no haya una lista única, pero ¿ninguna lista? ¿Y cómo puede haber algún tipo de orden sin listas?

Y por último, por poner fin en algún momento a esta queja desesperada en forma de entrada, no había posible rectificación por parte de Bizigune en el importe del alquiler asignado, de manera que si se equivocan en el cálculo no hay modo alguno de solventar el error, ya que simplemente no se contempla.

Se podía rechazar una única vez la vivienda adjudicada y esto no suponía penalización alguna. En nuestro caso es por ello que decidimos seguir en la casa de alquiler en la que vivimos y rechazar la que nos adjudicaron.
Llamé hace un par de meses para comprobar que seguíamos inscritos. Por lo visto es lo único sobre lo que, como solicitante, uno puede obtener cierta certeza. Todo lo demás es misterio, leyenda, suerte, azar o el destino quizá.

P.D. Prometo un poco más de ligereza para la próxima entrada.