septiembre 2009
Archivo mensual
Vie 25 sep 2009
Publicado por pepita grilla en la categoría
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Teniendo en cuenta los innumerables abusos cometidos con total impunidad por parte de las compañías de telefonía, y dado el desamparo en el que nos encontramos los ciudadanos, resulta obligado tomar algunas medidas para protegernos, siquiera mínimamente, de las estafas legales y alegales escritas con letra pequeña por estos artífices de la trampa y el choriceo.
Dado que las compañías de telefonía móvil funcionan a modo de monopolio encubierto , y dado que resulta harto difícil prescindir del móvil en el mundo en el que vivimos, os animo a que una vez que se os termine el contrato de permanencia, os neguéis a firmar otro nuevo contrato de permanencia. De este modo, aunque no estaréis libres de sufrir los abusos de estas compañías que incomprensiblemente campan a sus anchas en medio de una total desfachatez y desvergüenza, al menos podréis marcharos libremente cuando así lo decidáis sin sufrir el chantaje y la coacción que implica la permanencia.
Pásalo, pero a través del e-mail por favor.
Sab 19 sep 2009
Publicado por pepita grilla en la categoría
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En mi anterior entrada os hablaba de mi desesperación ante la falta de escrúpulos de las compañías telefónicas para estafar a sus usuarios. Concretamente, os hablaba de que Orange me ha cobrado (desde que me di de alta) muchos de los mensajes enviados por duplicado o triplicado. Tras llamar en tres ocasiones a Orange y recibir tres explicaciones diferentes para tal suceso coincidentes en un solo punto, “el problema era mío y no de ellos”, y acudir a una tienda de Orange en la que sencillamente no sabían darme ninguna explicación aunque fuera falsa, he descubierto (gracias Álvaro) a qué se debe este nuevo abuso. Como siempre, las compañías de móviles se aprovechan con total impunidad, nos cobran de más, y tienen además la desfachatez de echar balones fuera responsabilizando a los fabricantes de móviles:
Escribir SMS con acentos correctos puede triplicar el precio del mensaje
Creo que esto merecería la atención de los Defensores del Consumidor y también de la Real Academia de la Lengua Española…
Mar 15 sep 2009
Publicado por pepita grilla en la categoría
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Entiéndanme, me encuentro en una situación desesperada. He pasado por Telefónica, Euskaltel, Vodafone y Orange, a cada cual más abusón, más ladrón, en definitiva. La última en jugármela ha sido Orange. Ha sido la última, pero me temo que no será la última.
Después de pagar la permanencia que tenía con Vodafone tras comprarme un móvil nuevo que no funcionaba ni tras llevarlo en tres ocasiones al servicio técnico, me fui a Orange sabiendo que eran los mismos perros con distintos collares, pero pensando que éstos, al menos, aún no me habían jodido. Ayer revisando mis facturas tuve que ceder ante la evidencia de que ya no puedo alardear más de este último extremo, ya que Orange me lleva cobrando de más desde el mismo día en que comenzó mi contrato con ellos. Por cada factura me cobran dos, tres y hasta cuatro veces más por los sms que envío. Se preguntarán cómo es esto posible. Pues bien, sus mensajes constan tan solo de 50 caracteres, por lo que un mensaje medio normal equivale en Orange a 2 ó 3 mensajes. Atención a este mensaje:
Hola! K tal? Hemos quedado en el bar de siempre a las 5:30. Un beso, guapo.
Este típico mensaje, enviado en Orange supone dos mensajes. Espero que esta información sirva a aquellos ingenuos que, como yo, llevan ya un tiempo pagando el doble o el triple gracias a esta sucia estratagema de Orange: mensajes con un número de caracteres mucho más reducido que los del resto de compañías.
Me encuentro en una situación límite. Necesito una compañía que no me engañe con sus tarifas, que no me dé mil razones para poner hojas de reclamaciones. No quiero que me regalen un móvil, ni siquiera que me lo ofrezcan a buen precio. Tampoco pido tarifas competitivas, tan solo que no me estafen más. ¿Alguien conoce una compañía de estas características? Si es así, le ruego que se ponga en contacto conmigo.
ACTUALIZACIÓN del 16 de septiembre de 2009, 15:32.
Sigo igual de desesperada o más si cabe. Tras llamar a Orange hace un par de días me informaron de que los mensajes en Orange constaban tan solo de 50 caracteres. He vuelto a llamar a Orange y ahora me dicen que Orange no marca un número máximo de caracteres, que éste depende de cada terminal… La persona que me ha atendido me dice que me devolverán lo que me han cobrado de más en la última factura pero no de las anteriores, y me aconseja que vaya a una tienda de Orange y que consulte sobre mi terminal. Pero, ¿por qué me devuelven el dinero si es cosa del terminal? Seguiré informando de mis nuevas indagaciones.
Vie 11 sep 2009
Publicado por pepita grilla en la categoría
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Últimamente veo a algunas mujeres que tras ser madres sufren extrañas metamorfosis y se convierten en seres dogmáticos y cargantes, carentes de todo sentido común: las solomadres. ¿Qué les pasa a algunas mujeres?, ¿dónde está el origen de esta rara enfermedad?, ¿por qué mujeres feministas tras ser madres abrazan un machismo rancio disfrazado de divina maternidad?, ¿por qué mujeres luchadoras y valientes se someten al yugo de una única identidad, la de ser madres, cuyo destino es la inevitable frustración? Aunque aún no tengo respuesta para estas preguntas sí tengo algo de información acerca de los síntomas que espero sirvan de ayuda para reconocer la infección en el menor tiempo posible y poder así atajar la enfermedad rápidamente.
Los primeros síntomas suelen aparecer durante el embarazo. La solomadre empezará a pensar obsesivamente en todo lo que tenga que ver con la maternidad. Devorará libros sobre el embarazo, el parto y la crianza, leerá todo tipo de páginas en Internet sobre estas temáticas, y reducirá notablemente los temas en sus conversaciones; del mismo modo tenderá a asociar todo lo que vea u oiga a la maternidad. Estos síntomas se irán haciendo más acusados a medida que avance el embarazo. En ocasiones, el futuro padre será contagiado, manifestando algunos de los mismos síntomas aunque con menor intensidad.
Tras el nacimiento llegará el punto álgido de la enfermedad. La solomadre tratará de poner en práctica en la crianza del niño o la niña diversos tipos de enseñanzas derivadas de las lecturas realizadas, sintiendo especial inclinación por las pautas de educación asociadas a lo “tradicional” y lo “natural”. Sentirá una necesidad de dedicarse únicamente al hijo o a la hija y dejar todo tipo de actividad laboral, lúdica o social que la aleje de sus quehaceres.
Pero, ¿cómo puedo reconocer que estoy delante de una solomadre o incluso que yo misma estoy infectada? Es muy habitual, por ejemplo, que la solomadre tema que otras personas tomen en brazos a su hijo o incluso, en casos más extremos, que entren en su casa y compartan el mismo espacio con el bebé. Frecuentemente evitan el cuidado del niño por parte de otra persona (abuelos o tíos del niño) frente a la desconfianza que les genera la educación imperfecta y perniciosa que les puedan dar a sus hijos. La solomadre siente aversión por las guarderías e incluso por los colegios, mostrándose irracionalmente crítica con la educación que allí reciben y en algunos casos de nivel profundo de la enfermedad, puede que la solomadre sienta deseos irrefrenables de educar en casa a sus hijos lejos de “ambientes educadores nocivos”.
Esta entrada es un aviso de alarma. Una llamada de atención. Un grito de socorro. ¡Cuidado! Ninguna mujer está a salvo. La víctima puede ser una amiga, una hermana o tú misma, y es de suma importancia estar atentos ante las primeras manifestaciones de la enfermedad y, si es que procede, tratar de poner en práctica algún tipo de curación.
Jue 3 sep 2009
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Yo me conecté a Internet por primera vez en el año 1996, en Florida, durante una estancia en EEUU para aprender inglés en verano. En aquel entonces tenía 18 años. Yo, que no tenía ni siquiera ordenador en casa, me sentía indiferente ante esa experiencia que recordaré para toda la vida. Cinco años después, cuando terminé Psicología, ya no concebía trabajar sin ordenador o no tener una conexión permanente a Internet.
Mi primer recuerdo de un móvil está asociado a un tipejo chulo y fantasmón. Este tipejo mostraba con orgullo un móvil de las dimensiones del portátil desde el que hoy escribo, asido al cinturón de cuero. En aquel entonces yo tenía 15 años. La asociación del móvil con tipos engreídos y fantoches, pasó a formar parte de la definición del móvil en sí mismo. Así, me resistí a usar móvil hasta el año 2003, momento bastante tardío para mi generación. Hasta mi padre se compró uno antes que yo… Hoy, no salgo de casa sin el móvil, casi nunca lo desconecto, duerme al lado de mi almohada y si un día, por un casual, me quedo sin batería, experimento una sensación altamente desagradable de desconexión del mundo, un miedo a que cualquier catástrofe tenga lugar sin yo poder saberlo, en una confusión irracional entre saber y controlar…
Estas experiencias iniciales con la tecnología me hicieron recapacitar seriamente y pasé de un “si no puedes con el enemigo, alíate con él”, a un amor puro y sincero por las nuevas tecnologías. Amor y dependencia, todo uno.
Hoy, escribo en un blog, tengo una cuenta en Facebook y siento devoción por todas las novedades tecnológicas, especialmente por las de pequeño tamaño.
Hoy, adaptada a un nivel más que aceptable al mundo en red, a la era digital, juro ante un dios ateo e imperfecto que no volveré a despreciar ni mirar para otro lado ante este mundo enfermizamente cambiante.
Hoy, aconsejo a todo el que me rodea que haga los esfuerzos necesarios para no desconectarse del futuro, que es el presente de muchos (cada vez más), porque si no, irremisiblemente se quedará solo con su pasado en un mundo que no ha tenido la cortesía de esperarle.
Y, sin embargo, tengo la seguridad de que un día “dejaré de estar en la onda”, porque ya habrán sido demasiadas ondas y ya no habrá posible retorno; cuando lo que para mí signifique tecnología sea para las nuevas generaciones algo obsoleto y desconocido.