Sab 23 Ene 2010
Cuando menos lo esperas los muertos del cementerio emocional intentan por todos los medios resucitar.
¡Me cuesta tanto asumir su muerte! ¡Me cuesta tanto creer que su sonrisa, que sus atenciones… son restos ya putrefactos!
¿Por qué no puedo entender que no hay nada que yo pueda hacer para devolverles a la vida?
¿Por qué no asumo de una vez por todas que los demás son como son, independientemente de como yo sea o actúe?
En estos días atrás un muerto ha estado merodeándome. El maquillaje y el perfume no logran camuflar sus hediondas intenciones.
Y es mi quehacer ahora tomar de nuevo la pala y enterrarlo.


2 Febrero 2010 a las 12:17
Un buen estacazo y al saco otra vez.