Dom 7 feb 2010
Desde hace algún tiempo ha aparecido en mí un deseo inmenso de reencontrarme con mi pasado o, mejor dicho, con mis antepasados. Estos días me viene a la memoria el maravilloso libro Orígenes de Amin Maalouf, en el que describe la búsqueda de la elaboración de su propia historia familiar…
Quiero saber quién soy más allá de mí misma. ¿Quiénes fueron mis bisabuelos?, ¿y mis tatarabuelos? ¿Dónde nacieron?, ¿y dónde vivieron?
Resulta difícil desentrañar ese pasado. Más aún teniendo en cuenta el origen humilde de mi familia y la consecuente ausencia de documentos escritos que me puedan dar pistas para deshacer el camino andado.
Apenas he empezado a esbozar mi árbol genealógico y ya me he empezado a sentir diminuta, casi insignificante en mi propia familia. Generaciones y generaciones, individuos que van y vienen, y al final casi no queda rastro de quiénes fueron… Si no fuera por los que ahora estamos aquí, vivos…
Después de pensar en el pasado, de forma casi inevitable empiezo a pensar en el futuro. ¡Cuánta información escrita sobre nuestras vidas presentes para nuestros descendientes! Sin perder detalle… Toda nuestra vida en palabras y en imágenes, incluso en muchos casos dejaremos como legado algún blog donde se reflejará lo que pensábamos, lo que soñábamos… Y sin embargo, ¿a quién le interesará tal cantidad ingente de información? Imagino a las futuras generaciones tan desconectadas de su historia como nosotros hoy. Imagino a las futuras generaciones ignorando una espesura de datos sobre sus ancestros, indiferentes antes éstos, como nosotros hoy.
Precisamente hoy yo me desmarco de esta pauta y me acerco a mis orígenes.


9 febrero 2010 a las 19:33
¡Bufff! Si mi tataranieto leyera mi blog no sé qué conclusiones sacaría. En cualquier caso ya me has dejado intranquilo.
10 febrero 2010 a las 10:29
El mero hecho de que lo lea ya me parece increíble, por lo que imaginar qué conclusiones extraería viene a ser algo así como ciencia ficción. Resulta extraño pensar que estas letras tan tontas puedan llegar a ser inmortales y nosotros no. A mí eso sí me da cierta intranquilidad…
Siempre nos queda la opción de destruir los blogs.
10 febrero 2010 a las 11:00
Al final los árboles genealógicos de cada uno de nosotros se entrelazan en un punto (no muy lejano). Es decir, cada uno de nosotros tenemos 4 abuelos, cada uno de estos abuelos tienen a su vez 4 abuelos, o sea que tenemos 8 bisabuelos. Estos últimos tienen 4 abuelos cada uno, etc etc… si empiezas a sacar las cuentas te das cuen que tu primer antepasado y mi primer antepasado son los mismos ya que la población hace 500 años era mucho menor que la de ahora…y es que dicen que todos somos hijos de Atila (o de Genghgis khan…ahora no me acuerdo).
Que cosas…
10 febrero 2010 a las 11:11
Al final todos somos hijos de Adán y Eva.
23 marzo 2010 a las 22:29
bueno yo admiro a quienes saben o pueden saber de sus origenes, puesto que yo soy adoptado y me abandonaron recién nacido.Ando buscando mis raices y es muy complicado puesto que casi no tengo datos de mi procedencia.
24 marzo 2010 a las 20:14
Mucho ánimo Jose y suerte en tu búsqueda.
13 marzo 2011 a las 3:33
y como en que páginas yo puedo buscar sobre mis antepasados? lo que pasa es que solo me aparecen páginas acerca de k significa mi nombre,apellido,etc.