Mar 16 feb 2010
Lo que nunca enseñaron a vuestros padres (Capítulo II)
Publicado por pepita grilla en la categoría Lo que nunca enseñaron a vuestros padres[6] Comentarios
La escuela se plantea como preparación para la vida, pero, ¿qué es la vida para la escuela?
Una vida extraña, sin duda alguna. Una vida poco común.
Una vida caracterizada por la ausencia de muchas cuestiones importantes, ineludibles.
Una vida, entre otras cosas, sin trastornos mentales. Más aún, una vida sin enfermedades. En definitiva, una vida sin muerte.
Pero la vida, más allá de la escuela, ignorando las enseñanzas de ésta, hace mella en todos y cada uno de nosotros, ocasionándonos a nosotros mismos o algún familiar cercano un trastorno mental, una enfermedad más o menos grave, puede que la muerte. Sin excepción. ¿Y qué nos ha enseñado la escuela acerca de la depresión, de la anorexia o de los ataques de ansiedad? ¿Y qué nos ha enseñado del cáncer, del Alzheimer…? ¿Y qué nos ha enseñado de la muerte? Silencio. Vacío. La nada. Los conocimientos adquiridos y las actitudes que hemos desarrollado al respecto han sido construidos a pesar de la escuela. Si nosotros estamos mejor preparados para comprender los trastornos mentales que nuestros padres o nuestros abuelos, por ejemplo, si tenemos menos prejuicios al respecto, ello no es gracias a la escuela, si no a pesar de ella.
Y en esta negación de la realidad, la mayoría de los padres le sigue el juego a la escuela: en un intento burdo por evitar a sus hijos el sufrimiento, pretenden dar esquinazo a la enfermedad y a la muerte. Pero las damas negras se burlan de todos estos miedos y de esos vanos esfuerzos; irrumpen en nuestra vida, sonríen, y nosotros nos quedamos petrificados ante la visión de lo imposible, ante la escucha de lo inefable.


16 febrero 2010 a las 12:16
Es cierto
16 febrero 2010 a las 13:33
No en vano la escuela pública apareció a la vez que la producción en serie en factorías y talleres. El universo de la modernidad fordista era alienación, y el nuestro posmoderno, esquizofrenia…
16 febrero 2010 a las 15:30
Se me ha escapado el Enter en el comentario anterior.
Lo que quería decir es que a veces queremos delegar demasiadas responsabilidades en la escuela. Siendo verdad lo que dices, hay ciertos temas (la muerte por ejemplo) que prefiero explicarle yo a mi hijo de primera mano. Para las matemáticas confío en la escuela, pero para otras cosas tengo mis dudas.
17 febrero 2010 a las 10:20
Alfanje:
Aunque es cierto que las primeras escuelas, especialmente las dirigidas a niños pequeños, surgieron con un fin meramente asistencial, hoy en día quiero creer que tienen más bien un fin educativo. En cualquier caso, para muchos padres la escuela es en esencia, al igual que en el siglo XIX, una guardería, que les permite en este siglo XXI sobrellevar una existencia estresante y ajetreada.
Escéptico:
Hoy le exigimos más a la escuela que nunca, y quizá en algunos casos nos excedamos, lo admito. Sin embargo, yo no quiero que la escuela sea una mera transmisora de conocimientos, quiero de verdad que sea una escuela de preparación para la vida. Y siendo esto así, ¿cómo no abordar la enfermedad y la muerte? Otra cosa es el modo es que esto se aborde y la formación que es necesaria para ello.
17 febrero 2010 a las 18:57
¿Una mera transmisora?, con un canto en los dientes tendríamos que darnos si fuera una transmisora de conocimientos, con la de inútiles que hay poniendo controles por los colegios. Dejar en manos de la mayoria de docentes y docentas el tema de la muerte es como si la naturaleza dejara en manos de nuestro cerebro el control de la respiración y el corazón, es decir, habriamos desaparecido como especie.
17 febrero 2010 a las 19:34
Aitorito:
La escuela hace algo más que transmitir conocimientos, queramos o no queramos, seamos conscientes o lo neguemos. Además de la educación consciente en valores existe eso que denominamos curriculum oculto.
¿Y cuáles son los resultados obtenidos en esa “transmisión de conocimientos”? Parece que, cuando menos, bastante mejorables. Pero esa es otra cuestión.
Sobre la enfermedad y la muerte, yo creo que la escuela tiene también algo que aportar, aunque no me cabe duda de que sobre esta última, la muerte, los padres serán los principales educadores. Yo tampoco dejaría en los docentes de hoy en día, sin ningún tipo de formación al respecto, el tema de la muerte. Ni siquiera tengo claro que tengan que ser docentes los que se encarguen de esta cuestión.