Dom 7 mar 2010
Muchos creyeron que con la llegada de la democracia y el derecho al voto de la mujer, se acababa la discriminación contra las mujeres. Seguir reclamando nuestros derechos apestaba a rancio, a resentimiento contra los hombres, a frustración con la vida en general.
Algunos creyeron que con la incorporación de las mujeres al trabajo y el acceso libre a todos los estudios, incluidos los universitarios, se acababan los problemas de las mujeres. Seguir reivindicando nuestro espacio evidenciaba un radicalismo basado en la irrealidad.
Llegamos a los noventa. Las mujeres podían votar, podían estudiar, los padres y los profesores defendían una educación igualitaria de los niños y las niñas. ¿Qué más se podía pedir? Y como muestra de qué más se podía pedir, aquí os enseño aquel famoso sketch de Martes y Trece que todos recordaréis, en el que parodiaban a una mujer maltratada y en el que se repetía sin parar aquella manida frase de “mi marido me pega”:
No puedo evitar sentir un escalofrío desde el momento en que Josema Yuste pronuncia las palabras “mujer maltratada” con las inmediatas risas enlatadas. Y después “por su marido” y más risas… Todos nos reímos con este sketch, o casi todos. Y hoy sin embargo…
Año 2010. Se siguen escuchando los mismos discursos. Hoy, para muchos, las mujeres hemos alcanzado los mismos derechos que los hombres y ya no se puede pedir más. Hoy, para muchos, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, no hay nada más por lo que luchar.
Pues yo quiero más, lo quiero todo.


7 marzo 2010 a las 13:10
Este esqueje ha envejecido muy malamente.
8 marzo 2010 a las 9:27
Madre mía, esto sería impensable en la tele de hoy en día. Y pensar que estas cosas nos hacían gracia…
9 marzo 2010 a las 12:21
Escéptico, Antxo:
Dentro de 15 años nos ocurrirá lo mismo. Nos avergonzaremos por cosas con las que nos reíamos, o simplemente nos quedaremos espeluznados ante hechos que hoy damos por sentado. Por eso creo que es tan importante ser crítico en todo momento, no solo con lo importante, también con los detalles, ya que a veces lo importante aparece casi invisible ante nuestros ojos.
14 marzo 2010 a las 14:23
Desarrollar la capacidad critica es importante, pero aun lo es mas desarrollar la capacidad de disfrutar de la vida, riamonos ahora y avergoncemonos dentro de unos años, no vaya ser que dentro de unos años nos avergoncemos de lo criticos que fuimos, eso es mucho peor.
15 marzo 2010 a las 10:55
Aitorito:
Aunque entiendo que los habitantes del país de la Rigidez del que nos hablaba Escéptico en su entrada “Los límites del humor”:
http://www.enterat.com/blogs/autores/diario-esceptico/2010/03/01/los-limites-del-humor/
pueden llevar una vida un tanto más amarga, no creo que la capacidad crítica esté reñida con la capacidad de disfrutar de la vida, y defender tal idea me parece una excusa demasiado fácil.
15 marzo 2010 a las 15:19
Riñen, riñen, ¡anda que no riñen!, y la critica que al principio era novedosa, incisiva y clarificadora empieza a aburrir, y a pesar, y a repetirse hasta la saciedad, hasta que un buen dia la critica se hace amiga del humor, y empieza a entrar aire fresco, y entonces el critico y aun mas el criticado disfrutan como enanos de las puyas, exageraciones y desbarres varios.
Por eso lo de la ” excusa facil ” es una excusa demasiado facil.