julio 2010
Archivo mensual
Vie 30 jul 2010
Publicado por pepita grilla en la categoría
General[4] Comentarios
Ahora que muchos empezamos las vacaciones, me surgen, como casi todos los años, preguntas y reflexiones sobre nuestras conductas y costumbres durante el periodo de asueto.
¿Que buscamos en las vacaciones?, ¿y qué encontramos realmente en nuestras vacaciones?
Descansar, dormir, comer, beber, aburrirnos, una nueva rutina elegida a veces no exenta de estrés, hacer cosas supuestamente interesantes que poder contar después a los demás…
También para elegir cómo pasar las vacaciones, si es que tenemos esa suerte, necesitamos conocernos a nosotros mismos, saber lo que necesitamos o deseamos, sin importarnos lo que hacen los demás o lo que está de moda. Pero no parece que ésta sea una tarea sencilla, incluso cuando se dispone del tiempo y del dinero… Y es por esta falta de conocimiento de uno mismo, entre otras cosas, por lo que muchas personas después de las vacaciones se sienten más cansadas, estresadas, tristes, agobiadas…
Y, sin embargo, si alguien les pregunta “¿Qué tal las vacaciones?”, hablarán maravillas de la ciudad que visitaron, de los lugares que conocieron, motivados quizá por la fuerza que les da el saber/sentir que tras esa respuesta se están valorando a ellos mismos y su capacidad de disfrute.
Y es por ello que resulta tan difícil hallar respuestas sinceras sobre los lugares que visitan los demás.
Por cierto, Oviedo tremendamente decepcionante…
Mar 27 jul 2010
Publicado por pepita grilla en la categoría
General[3] Comentarios
La semana pasada estuve en Oviedo.
Durante los desayunos en el hotel solía coincidir con una de mis antiheroínas: una de esas mujeres que nunca me gustaría llegar a ser. Era una señora de unos 55 años, más o menos esbelta, más o menos corpulenta.
No importaba que fuesen las 8 de la mañana, ella ya lucía un aspecto de boda, cabello peinado de peluquería, maquillaje que difícilmente permitía distinguir el verdadero color de su piel, pintalabios, rímel, raya, sombras y colorete.
Su vestimenta, por supuesto, acorde con la imagen que emanaba su rostro. Vestido o traje aburrido, de señora que ha pasado demasiados años contemplándose en el espejo.
Y sus modales, exquisitos. Espalda inverosímilmente recta. Manos cuyos dedos sólo tocaban cubiertos y un cuidado en sus movimientos, demasiado costoso, demasiado ensayado, que descartaba por completo cualquier atisbo de espontaneidad.
Gracias antiheroína por ayudarme a no perderme en la sombra de la imagen.
Gracias antiheroína por guiarme en mi camino.
Dom 18 jul 2010
Publicado por pepita grilla en la categoría
GeneralSin comentarios
Pero, ¡qué solos estamos!
Es por ello que si conseguimos conocernos a nosotros mismos, amarnos y comprendernos, y vivir así con serenidad todos los momentos de la vida en los que nos toca vivir solos, nos convertiremos en seres más tranquilos, seres sin miedo a los fantasmas, seres dispuestos a ir más allá de nosotros mismos.
Pero, ¡qué solos estamos!
Es por ello que si encontramos una sola persona a la que amar, que nos ame, que nos comprenda en un sentido profundo e intenso, nos convertiremos en seres tremendamente afortunados, seres que están menos solos en este mundo, menos perdidos y más felices en definitiva. Y qué inmensa la felicidad de aquel que encuentra no una persona sino dos.
Pero, ¡qué solos estamos!
Es por ello que si conseguimos superar en cierta medida nuestro inherente egoísmo a través de un amor inmenso e incondicional por otra persona, a través de la generosidad y el altruismo que denotan el dar sin esperar nada a cambio, a través de este tipo amor tan especial, aunque sea a una sola persona, también lograremos así estar y sentirnos menos solos.
Y sin embargo, ¡qué solos estamos!
Lun 12 jul 2010
Publicado por pepita grilla en la categoría
General[5] Comentarios
Perdonen mi demora en publicar una nueva entrada. En esta ocasión tengo una excusa. Si les digo “Telefónica, siempre jodiendo“, seguro que lo entenderán. ¡Qué gran eslogan el de aquel sketch de Martes y Trece! ¡Qué actual! Es tan bueno que igualmente sirve a Euskaltel, Vodafone, Orange…
Y mi pregunta, al igual que aquel día no muy lejano, es: ¿hay alguna compañía de teléfono honesta?, ¿hay alguna compañía de teléfono a la que no se ajuste al dedillo este eslogan?
Después de pagar la penalización del contrato de permanencia a Vodafone (¡permanencias nunca más a mi nombre!) por razones insólitas, después de resignarme a tener que escribir los sms sin tildes para que Orange no me cobre el doble o el triple, después de una lista innumerable de abusos, se siguen sumando nuevos ultrajes a la lista haciendo ésta todavía más innumerable. Y aquí os comento el último que me ha tocado padecer y que todavía hoy sigo padeciendo.
Parece que para cualquier compañía de teléfono un nuevo cliente debería ser algo así como un caramelo, un terrón de azúcar o, al menos, algo que se tradujera en una predisposición a satisfacer y contentar al nuevo cliente… Pero las suposiciones son vanas cuando se trata de compañías de teléfono. Os explico.
Hace algunas semanas solicité el cambio de Euskaltel a Telefónica para el teléfono fijo e Internet. Pues bien, el lunes pasado me llamó el técnico para decirme que esa misma mañana se iba a pasar a hacer la instalación. Sin embargo, azares de éstos tan frecuentes en las compañías de teléfono tuvieron como consecuencia que hubiese un error en el pueblo de residencia que les figuraba, de manera que el citado técnico buscaba con ahínco mi domicilio a 10 kilómetros del mismo. Una vez detectado el error, me llamó y me explicó que alguien se pondría en contacto conmigo para hacer la instalación, dado que estaba fuera de su zona. Y es entonces cuando empezó mi calvario.
No sé si está de más decir que nadie se puso en contacto conmigo. No sé si está de más decir que llevo sin teléfono desde el lunes y sin Internet desde el miércoles. No sé si está de más decir que he llamado al menos 5 veces al 1004 y que todos los teleoperadores me dicen que se pondrán en contacto conmigo ese mismo día o el siguiente, contacto que nunca se produce. No sé si está de más decir que he hecho una reclamación en Telefónica. Y no sé si está de más decir que después del cabreo monumental, vino la frustración, y finalmente se ha apoderado de mí un sentimiento de total desamparo.
Sigo sin teléfono.
Sigo sin Internet.
“Telefónica, siempre jodiendo”.