Perdonen mi demora en publicar una nueva entrada. En esta ocasión tengo una excusa. Si les digo “Telefónica, siempre jodiendo“, seguro que lo entenderán. ¡Qué gran eslogan el de aquel sketch de Martes y Trece! ¡Qué actual! Es tan bueno que igualmente sirve a Euskaltel, Vodafone, Orange…

 

Y mi pregunta, al igual que aquel día no muy lejano, es: ¿hay alguna compañía de teléfono honesta?, ¿hay alguna compañía de teléfono a la que no se ajuste al dedillo este eslogan?  

 

Después de pagar la penalización del contrato de permanencia a Vodafone (¡permanencias nunca más a mi nombre!) por razones insólitas, después de resignarme a tener que escribir los sms sin tildes para que Orange no me cobre el doble o el triple, después de una lista innumerable de abusos, se siguen sumando nuevos ultrajes a la lista haciendo ésta todavía más innumerable. Y aquí os comento el último que me ha tocado padecer y que todavía hoy sigo padeciendo.

 

Parece que para cualquier compañía de teléfono un nuevo cliente debería ser algo así como un caramelo, un terrón de azúcar o, al menos, algo que se tradujera en una predisposición a satisfacer y contentar al nuevo cliente… Pero las suposiciones son vanas cuando se trata de compañías de teléfono. Os explico.

 

Hace algunas semanas solicité el cambio de Euskaltel a Telefónica para el teléfono fijo e Internet. Pues bien, el lunes pasado me llamó el técnico para decirme que esa misma mañana se iba a pasar a hacer la instalación. Sin embargo, azares de éstos tan frecuentes en las compañías de teléfono tuvieron como consecuencia que hubiese un error en el pueblo de residencia que les figuraba, de manera que el citado técnico buscaba con ahínco mi domicilio a 10 kilómetros del mismo. Una vez detectado el error, me llamó y me explicó que alguien se pondría en contacto conmigo para hacer la instalación, dado que estaba fuera de su zona. Y es entonces cuando empezó mi calvario.

 

No sé si está de más decir que nadie se puso en contacto conmigo. No sé si está de más decir que llevo sin teléfono desde el lunes y sin Internet desde el miércoles. No sé si está de más decir que he llamado al menos 5 veces al 1004 y que todos los teleoperadores me dicen que se pondrán en contacto conmigo ese mismo día o el siguiente, contacto que nunca se produce. No sé si está de más decir que he hecho una reclamación en Telefónica. Y no sé si está de más decir que después del cabreo monumental, vino la frustración, y finalmente se ha apoderado de mí un sentimiento de total desamparo.

 

Sigo sin teléfono.

 

Sigo sin Internet.

 

“Telefónica, siempre jodiendo”.