Mie 18 ago 2010
¿Quién defiende a los consumidores de las Oficinas de Información al Consumidor?
Publicado por pepita grilla en la categoría General[7] Comentarios
Vaya por delante que confío en que hay trabajadores en la Oficinas de Información y Atención al Consumidor y al Usuario que se preocupan verdaderamente por los derechos de los consumidores.
Vaya por delante que confío en que en dichas oficinas habrá ocasiones en las que respondan satisfactoriamente a la demanda de los consumidores, incluso aunque no sea siempre a su favor.
Pero en esta entrada no pretendo tratar de la buena labor que se realiza en las diferentes Oficinas de Información al Consumidor.
En esta entrada quiero subrayar más bien la frecuente inoperancia e incompetencia que yo he observado, y la frustración que esto ha despertado en mí como consumidora.
Y como muestra, tres botones.
Pongamos la lupa en una oficina cualquiera de Gipuzkoa. La de Errenteria, por ejemplo, un pueblo que según el Censo del año 2009 consta de 39145 habitantes. En este pueblo, si Ud. tiene alguna reclamación que realizar en julio, por ejemplo, y llama para llevarla a cabo le pueden decir, como a mí me dijeron el pasado 8 de julio, que hasta el 2 de agosto la persona responsable no estará por lo que tendrá que esperar. Y sorprendentemente, cuando Ud. vaya el 9 de agosto, por ejemplo, se encontrará con que la oficina simplemente está cerrada durante el mes de agosto.
Hace unos días hablaban en la radio con una responsable de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Dicha responsable fue consultada por una oyente, a la que el propietario de la vivienda en la que residía en régimen de alquiler se negaba a devolverle la fianza. Para tal negación aludía el propietario, entre otras cosas, a la limpieza de las ventanas (que valoraba en 400 euros). La responsable de la OCU tras escuchar el caso le respondió que habría que estudiarlo detenidamente. Yo entonces me acordaba de mi hermana que hace varios años alquiló una vivienda en un estado de suciedad lamentable. Al consultar en la Oficina de Información al Consumidor sobre esta cuestión, la trabajadora respondió taxativamente que no había nada que reclamar, que era muy difícil lograr algo a través de una reclamación. Al parecer, según podemos concluir, la suciedad para el inquilino resulta algo poco tangible. Sin embargo, para el propietario puede que esta misma suciedad resulte más tangible e incluso cuantificable en euros.
Hace unos años hice una consulta sobre ciertos problemas que tuve con la Agencia Inmobiliaria que había “gestionado” el alquiler de la vivienda en la que yo residía. Básicamente los problemas se pueden resumir en una presión inmoral por parte de la responsable de la Agencia para que abandonara el piso, ya que al propietario le interesaba venderlo. Yo tenía claros cuáles eran mis derechos, 5 años de contrato, pero quería informarme sobre la posibilidad de poner una reclamación por las presiones a las que me estaban viendo sometida. La respuesta en esta ocasión también fue clara: no merecía la pena ya que no iba a lograr nada.
Y al final, en muchas de estas situaciones, el ciudadano se siente doblemente dañado. En primer lugar, por la cuestión objeto de la reclamación. Y, en segundo lugar, por la propia Oficina que ha de defenderle de los abusos, que está de vacaciones o sencillamente trata de disuadirle haciendo alusión, no a la falta de derecho a dicha reclamación, sino a lo improbable que resulta lograr una resolución satisfactoria.
En definitiva, ¿quién defiende a los consumidores de las Oficinas de Información al Consumidor?


19 agosto 2010 a las 13:57
Sigo pensando que deberían de poner en ventanillas o atencion al publico personas muy empaticas y dispuestas a colaborar. Aunque el resultado sea el mismo, pero que no t dejen con la sensacion que ni lo han mirado
20 agosto 2010 a las 12:19
Uy, empatía en atención al público… que concepto para una revolución…
Yo que trabajo generalmente de cara al público, tengo claro -quizá de forma errónea, pero es mi experiencia- que lo que se suele valorar, es saber manipular al cliente en distintas situaciones -hasta para engañarle y que se vaya contento-; para eso, suele utilizarse la empatía con él…
Y en el caso concreto de la ventanillas:
El público es ese enemigo que le hace buscar cuando no tocaba, un papel en un cajón; el que le hace la tediosa pregunta que 1.437 personas antes le han hecho; el que viene a reclamar cuando lleva un día de perros…
Uy, empatía Ainara, cuando comenzamos la Revolución?
20 agosto 2010 a las 14:06
Yo no´digo que sea facil, soy consciente que hay personas (clientes) muy mal educados, bordes, con malas pulgas… pero no se… si no que se hubieran dedicado a otra cosa ¿no? Yo trabajo con personas con discapacidad y no me puedo permitir el lujo que por yo tener un mal día darles un trato no adecuado, pues los de atencion al publico ventanillas, etc, lo mismo ¿no? Por lo menos si te consideras profesional. Es que me parece vergonzoso que nos sorprenda y estemos super agradecidos cuando alguien en atencion al publico nos atiende correctamente, y bueno ya si nos atiende con amabilidad y simpatía hacemos la ola
20 agosto 2010 a las 14:34
Estoy con Ainara, estamos muy mal acostumbrados a que la norma sea encontrar un borde o un vago.
Hay que exigir un trato respetuoso y profesional, y reclamar, quejarse y lo que haga falta en el caso de que no se den.
21 agosto 2010 a las 13:08
Pues eso, que es una revolución, porque eso de ejercer nuestros derechos reclamando ante abusos no es que sea tampoco nuestra especialidad (quejarnos sí, un montón…)
Cuanto más exijamos nuestros derechos, más cercanos estaremos a ese trato respetuoso y profesional… totalmente deacuerdo…
23 agosto 2010 a las 11:10
Aunque estoy de acuerdo con Ainara en que las personas en este tipo de puestos deberían destacar en empatía, creo que la realidad se acerca más a lo que dice Cio… Así, cuando, como dice Escéptico, recibimos un trato amable y respetuoso, tristemente, nos parece la excepción. Quejarse está muy bien (es mi especialidad) pero supongo que el problema también tiene que ver con los intereses empresariales; no creo que a Orange, por ejemplo, le interese tener personas demasiado empáticas en Atención al Cliente, ¿verdad?
24 agosto 2010 a las 22:37
Yo trabajo de cara al público y generalmente los clientes ante un problema vienen muy mosqueados, solo con que el cliente vea que le escuchas, le comprendes, que sabes que tiene parte de razon, se le intenta tranquilizar indicandole que vás hacer todo lo posible por solucionar su problema, aúnque no hay ninguna garantía de resolución a su favor, solo con que el cliente vea interés por parte del empleado, dá un giro a su conducta y lo entiende. No hay que engañar, mejor decirle que no tiene nada que hacer y darle argumentos (eso si no tiene razón)pero siempre de buenas maneras. A todo nos gusta que nos digan LO SIENTO NO PUEDO HACER NADA pero con una cara amable.