Jue 26 ago 2010
No nos gustan los problemas, especialmente los de los demás. Las personas huimos como de la peste de todo lo que huela a preocupación o disgusto, de manera que al preguntar a alguien más o menos lejano “¿Qué tal estás?!”, lo último que esperamos es que nos contesten realmente cómo están si es que no se encuentran demasiado bien…
Hasta aquí todo bien. El problema aparece cuando nuestro hermano, hermana, nuestros padres o un buen amigo actúa de igual modo huyendo de nosotros sin mirar atrás… Observar con nitidez que cuando al contarle a nuestra mejor amiga alguna pequeña o gran preocupación, ésta huye de nuestros problemas y nos suelta aquello de “Pero lo demás bien, ¿no?”, es un duro golpe del que es necesario recuperarse. “Sí, sí. Estoy en el hospital con 17 huesos de mi cuerpo rotos, mañana me operan y no sé cómo quedaré, pero lo demás bien.”


27 agosto 2010 a las 10:11
La gente quiere rodearse de gente sin problemas, de felicidad, de alegría. Será para compensar los problemas que ya tiene cada uno.
27 agosto 2010 a las 11:49
Está claro que eso te molesta, pero lo demás bien ¿no?
27 agosto 2010 a las 13:59
No, no, todo lo contrario. Lo demás bien, pero eso me molesta.
27 agosto 2010 a las 16:38
Como medida de choque, a la próxima persona que intente colarte el “pero lo demás bien, ¿no?”, le pegaría un bofetón en la cara con la mano abierta (sólo para causar efecto sorpresa, no hacer daño por supuesto)y añadiría:
-A parte de picarte la cara por la torta que te he regalado y sentirte indignado por la muestra de violencia, lo demás bien, ¿no?
Creo que va a entender a la primera lo que le quieres decir; sólo avisarte de que te expones a que no vuelva a dirigirte la dichosa frase, ni ninguna otra claro.
28 agosto 2010 a las 11:24
Cio, aunque agradezco tu consejo, prefiero recurrir a la ironía y dejar la violencia para la imaginación…