Una de las cosas que más me gusta del Festival es poder disfrutar de la presencia de los directores, actores, actrices y guionistas de las películas que voy a ver, incluso cuando éstas me resultan mediocres. Es todo un lujo disponer de ellos y saber más de la película a través de sus creadores e intérpretes. Normalmente su presencia hace más compleja la película, le da otra dimensión, otra perspectiva. Aunque no siempre.
Ése ha sido precisamente para mí el caso de Principii de viata (Principles of Life), una película rumana de la sección Zabaltegi. Hace un par de días la vi en el Kursaal y tuve la suerte, al menos así lo creí en aquel momento, de contar con la presencia de su director, su guionista y dos de los actores. La presencia del director no engrandeció la trama ni hizo más compleja la interpretación del filme, sino todo lo contrario. El protagonista de su propia película era, ante sus ojos, el culpable de todo lo que sucedía; describió el filme como la “radiografía de un fallo”, dejando claro que su protagonista era del todo imperfecto, un ser torpe y obtuso que una y otra vez tropezaba con la misma piedra. Me hubiera gustado decirle que no estaba de acuerdo, que ese personaje era más complejo de lo que pretendía, y que su visión maniquea me resultaba del todo irreal pero… era el propio director el que empequeñecía su personaje, ¿quién era yo para contradecirle?
Iker y Unai eran gemelos monocigóticos, por lo que compartían el 100% de sus genes. Habían crecido en la misma familia, en el mismo barrio y habían ido al mismo colegio. Compartían los mismos amigos y a veces se habían enamorado de las mismas chicas.
Lo primero que me sorprendió al conocerlos fue su hipertrofia emocional. Sus padres les describían como niños extremadamente sensibles, sociables y cariñosos. Aquel “extremadamente” de la descripción llamaba la atención. Pero al conocerlos me di cuenta de que no había nada que objetar. Se habla mucho de niños y adultos carentes de empatía, aquellos que son incapaces de ponerse en el lugar del otro, aquellos que son insensibles a las lágrimas de los demás, fríos y lejanos: los psicópatas. Pero se habla muy poco de niños y adultos con un exceso de empatía, aquellos incapaces de poner límites a la preocupación por los demás, aquellos que a veces ni siquiera distinguen entre sus tragedias personales y las ajenas, cálidos y cercanos, tan cálidos que a veces queman.
Iker y Unai quemaban casi todo el tiempo. Pero de forma diferente.
Con el tiempo, Iker se convirtió en una persona triste y depresiva, desbordada por la desesperación y la impotencia, ahogada en pensamientos pesimistas y en congojas de amigos y desconocidos. A veces, en un intento por superar aquella tristeza patológica, evitaba leer los periódicos y ver los telediarios, y se encerraba en su mundo, evitando así tener conocimiento de cualquier fatalidad.
Unai, por su parte, aprendió a encauzar la empatía, a través de la acción, implicándose en mil proyectos que ofrecían algún que otro refuerzo. Se convirtió en una persona inalcanzable para nosotros -los comunes mortales egoístas-, una persona digna de admiración con una capacidad de sacrificio inagotable. Y sin embargo, compartía con Iker una tristeza del mismo color, en su caso intermitente e impregnada de un optimismo radiante que le protegía de la patología.
Y a pesar de las diferencias…ambos son incapaces de llevar una vida corriente, una vida que ofrezca una felicidad ordinaria. ¿Por qué no pueden tener una pareja, hijos, una hipoteca, un trabajo indefinido…? Porque son incapaces de centrarse en ellos mismos y de tener una vida para sí mismos.
Y a mí solo me queda alegrarme profundamente de tu existencia, Unai. Gracias por hacer de este mundo un mundo mejor, aunque sea a costa de ti mismo.
Ayer, tras asistir a un curso de 2 horas, saqué mi teléfono móvil del bolso que había tenido en silencio para comprobar si había alguna llamada perdida. Para mi sorpresa, no había una sino cinco llamadas perdidas de un mismo número para mí desconocido. Algo preocupada marqué inmediatamente el número desde el que me habían llamado y al 5º tono contestó una señora mayor. Al presentarme y preguntarle por el motivo de sus llamadas, me contestó en un tono poco amable: “Te has confundido de teléfono”, y acto seguido colgó.
Hace tiempo que tenía pendiente otra entrada sobre Bizigune, entrada que tiene un doble objetivo.
En primer lugar, denunciar a Bizigune. Nuevamente. Gritar a viva voz que, a pesar de la impotencia, a pesar de la fuerza de esa administración que todo lo puede, a pesar de la soledad del necesitado que en su angustia es arrollado por la política que debe protegerle; a pesar de todo ello, no debemos dejar de denunciar a Bizigune, la mayor vergüenza que yo he conocido en la política vasca acerca de un derecho tan básico como el relativo a una vivienda digna.
La lista de abusos que he escuchado me resulta ya innumerable…
- La falta de información a solicitantes y adjudicatarios acerca de su situación es evidente. Esa es precisamente la clave de la vulneración de cualquier derecho. Desinformación.
- Así, no existen listas, ni criterios claros sobre la adjudicación. Falta de transparencia.
- Las personas registradas de forma individual tienen más probabilidad de adquirir una vivienda que las parejas. Discriminación.
-No existe límite máximo en los ingresos de los solicitantes. Se trata de una política no social de vivienda, ¿cómo es esto posible en el contexto en el que vivimos?
- Los contratos pueden durar entre 1 y 5 años. Según la legislación en materia de vivienda, el inquilino tiene derecho a una duración de alquiler de la vivienda habitual de un máximo de 5 años. Derechos amparados en la ley para los inquilinos de primera (los del mercado libre) y derechos restringidos por el Gobierno Vasco para los inquilinos de segunda (los de Bizigune).
- La renta asignada no está sujeta a revisión. No hay derecho a reclamación.
- Las averías no son atendidas de manera diligente, a veces ni siquiera son atendidas. ¿Con niños y sin agua caliente, por ejemplo? ¿Dónde queda nuestra dignidad?
- A veces no se devuelve la fianza aludiendo a desperfectos que pudieran ser previos a la estancia del inquilino. Apropiación indebida de bienes.
- En ocasiones se continúa cobrando la luz y el agua después de que el inquilino haya abandonado el piso. Nuevamente, apropiación indebida de bienes.
- Por lo visto, al finalizar el contrato o casi al expirar éste, no es infrecuente recibir una carta en la se concede un mes de plazo para abandonar el piso bajo amenaza de desahucio; esta carta es enviada independientemente de que se renueve el contrato o no. Trato deshumanizador.
Ante tal lista de agravios, mi pareja y yo nos estamos planteando darnos de baja en Bizigune. La única ventaja que supone Bizigune es un precio más bajo del alquiler, pero en todo lo demás vulnera sobremanera los derechos de las personas que tenemos dificultades para acceder a una vivienda en alquiler en el mercado libre.
En segundo lugar, me gustaría aprovechar esta entrada para reconocer las expresiones de desesperación que han ido a parar a este humilde blog a través de los 69 comentarios recibidos hasta la fecha en una entrada que fue publicada el 11 de agosto de 2009. 69 comentarios. Un récord increíble para esta modesta blogger que no suele alcanzar más de 6 ó 7 comentarios por entrada. Un récord absolutamente lamentable para la que escribe, ya que significa que estas personas no han encontrado un foro más adecuado para sus denuncias.
Valga esta entrada para reconocer esas voces y sus palabras, voces y palabras que han quedado enmudecidas por la administración pública.
Dedicado a Antxo, Luna, Eric, Tengoalgunaoportunidad?, Mikel, Junkal, Zaloa, Jon Franco, Buhita, Currito, Iramai, David, Garbiñe, Txerra, ID, Iban, Figumafra, La Tía la Vara, Jon, Ibaitor, David, Miguel, Sergio, Rakel, Eva, Elena, Elene, Topopilla, Rakel, Yomisma y, por supuesto, a todos aquellos que no he nombrado pero que han sido también, de una u otra forma, víctimas de Bizigune.