Odio el frío. Pero, ¿realmente se puede odiar el frío? Frío en casa, frío en la calle, frío en mis sueños. Definitivamente, odio el frío. La calefacción y el nórdico no son suficientes. El abrigo y la bufanda palidecen ante un frío que se burla y se cuela por las esquinas.

En estos días de frío gélido, me emociono ante la imagen de verme a mí misma tumbada en el sofá arropada con mi manta y con la calefacción a tope. Es lo bueno del malestar: en algún momento dado llega el bienestar y eso nos sabe a gloria. La imagen de felicidad se completa con un libro o con una gran serie.

El libro: “La ladrona de libros” de Markus Zusak. Aún no lo he terminado, voy por la página 287 pero busco cada rato libre que tengo para leer unas cuantas páginas. Alemania, Segunda Guerra Mundial. Una niña, Liesel Meminger y a la Muerte misma como narradora. Interesante, entretenido y original.

La gran serie: “A dos metros bajo tierra”. Este placer lo perdí hace tiempo ya que terminé la última temporada hace algunos meses, pero aun recuerdo las sensaciones: afortunados aquellos que no hayáis disfrutado todavía de este inmenso placer. Buena interpretación, magnífico guión, originalidad en la trama con un marco algo siniestro amén de personajes excéntricos y encantadores.

Después de todo resulta que el frío no va a ser tan malo…